• Belén Matanza

Alergias primaverales



¡Ay, esas las alergias primaverales!


Esta semana dimos la bienvenida a la primavera, anticipo del buen tiempo, pero la estación trae consigo uno de los problemas de salud mas extendidos, y que afecta a más de ocho millones de españoles, según datos facilitados por la Sociedad Española de Alergología.


Esta estación califica un tipo específico de alergias, que se conocen como primaverales, y que son producidas principalmente por el polen de las gramíneas, entre las que se incluye: el trigo, centeno, maíz, arroz y cebada, y cuya capacidad alergénica se prolonga en el tiempo al tener floraciones diferentes. Junto con el de las gramíneas, también provocan alergias, los pólenes de los árboles, especialmente, el olivo, el ciprés y el plátano. Pero la capacidad de producir alergias no se encuentra realmente en el polen sino en la persona que desarrolla una respuesta inmunitaria desproporcionada al entrar en contacto con el alérgeno, liberando histamina, que es la sustancia responsable de las molestias típicas de las reacciones alérgicas.


Creo que cualquiera de nosotros, aun siendo profanos en temas de salud, seriamos capaces de identificar los síntomas característicos de las reacciones alérgicas, pues todos conocemos a alguien que durante la primavera nos aparece con los ojos llorosos, con congestión nasal, estornudos y, muchas veces, le preguntamos si esta acatarrado, ya que es muy fácil confundir los síntomas de la alergia y el resfriado común, al compartir síntomas como la mucosidad y el goteo nasal, aunque, es frecuente que los pacientes presenten conjuntivitis, enrojecimiento, picor en la nariz, la garganta o el paladar, lagrimeos e incluso dificultad para respirar y pitidos, configurando un cuadro clínico identificado como asma polínico.


Si tenemos sospechas de tener una alergia, debemos ponernos en contacto con un profesional de salud para que nos realice las pruebas necesarias para poder diagnosticarla, pues, es a partir, del diagnóstico que podremos aplicar las medidas necesarias para aminorar los síntomas.


El control de la alergia pasa por dos vías. Evitar la exposición a la sustancia alergénica o bien, recurrir a tratamientos que suavicen sus manifestaciones clínicas.


Entre las conductas evitatorias se recomienda la restricción de las salidas al campo en los días ¨pico¨, la utilización de humidificadores y aire acondicionado con filtro antipolen, limitar las actividades al aire libre, entre las 5 y las 10 horas de la mañana y las 19 y 22 horas de la tarde, momento en que la concentración de polen en la atmosfera es mayor; ducharse y cambiarse de ropa cuando se regresa al hogar, pues el polen puede adherirse al pelo y la ropa, tampoco es recomendable colgar la ropa al aire libre, para evitar que el polen se adhiera a ella, evitar dormir cerca de arboles o plantas, no cortar el césped ni barrer la terraza para no remover las partículas de polen, ventilar la casa al mediodía, utilizar gafas de sol cuando salgamos y viajar con las ventanillas del coche subidas.


Por lo que respecta al tratamiento, existen muchos compuestos antihistamínicos en el mercado, que no voy a nombrar, pues los tratamientos médicos deben tomarse siempre bajo la pertinente prescripción, por lo que, es al médico a quien corresponde recetar el medicamento que mejor se adapte a las circunstancias particulares de cada paciente. Existen también descongestionantes nasales que alivian los síntomas. Pero quizá el tratamiento estrella sea la llamada vacuna de la alergia, o inmunoterapia, en que se administra el alérgeno en dosis cada vez mas elevadas, hasta un máximo preestablecido por el alergólogo, proceso que puede llegar a durar hasta 3 o 5 años, pero que es el único tratamiento de mejorar realmente este problema de salud y que permite obtener muy buenos resultados.


Las alergias no se curan, el único camino que queda a las personas hipersensibles es aprender a vivir con el problema y a anticiparse al mismo, procurando evitar la cercanía con el alérgeno, y en caso de producirse el contacto, aplicar los medios a nuestro alcance para minimizar los efectos adversos de la reacción alérgica.


Y ahora lo que toca es disfrutar de la invitación que nos brinda la primavera y comenzar a disfrutar del buen tiempo.


Imagen de -edad de niebla-

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