• Estrella Collado

Bigotes con historia



Como todos sabemos, el bigote es el vello que sale a los hombres entre la nariz y la boca, y en el caso de las mujeres la pelusilla que tenemos en la misma zona, aunque recibe el nombre, eufemísticamente, de “labio superior”. Vamos a centrarnos en el mostacho masculino que a lo largo de la historia y para diferentes civilizaciones fue considerado no solo símbolo de virilidad sino también de estatus social, divinidad, de conocimiento y de autoridad. Como en el vestido también han estado influidos por las modas, que han sido decisivas en sus diferentes formas y nombres.


Desde el Neolítico el hombre se ha rasurado con cuchillas de piedra. Una de las representaciones del bigote más antiguas es sin duda la del mayordomo Keti que vivió en el Antiguo Egipto durante el mandato de la VI dinastía. También la barba junto con el bigote constituía un signo de masculinidad y era todo un honor llevarla en imperios de la antigüedad como en Mesopotamia o Persia. Los faraones utilizaban la perilla como distinción de su estatus social.


A lo largo de la historia el bigote se fue modificando en su forma, largo y espesor. A mediados del siglo XIX a alguien se le ocurrió juntar las patillas con el bigote moda a la que se apuntó Abraham Lincoln, y fue coetáneo al llamado bigote morsa o Kaiser como el que lució Otto von Bismarck, a quien debe su nombre, o el filósofo Fiedrerich Nietzche. Y entre morsa y manillar fue el de Stalin. A principios del siglo XX se llevaban tupidos y con las puntas hacia arriba, como consecuencia de la Gran Guerra, la tendencia fue cortar las puntas y dejarlo cuadrado debajo de la nariz, se conoce este como bigote cepillo de dientes. Los años 30 y 40 fueron para el mostacho lápiz, del que hacían gala actores de moda como Clark Gable o Errol Flynn, que representaban al galán seductor e irresistible. En otro apartado situamos a los bigotes rebeldes como el de Pancho Villa o el Che Guevara. El llamado “cepillo de dientes” no debemos asociarlo al nazismo por el hecho de que Hitler lo luciera. Está moda se impuso tras la primera guerra mundial debido a que en las trincheras donde fueron durísimos los combates, los soldados tenían que ponerse las mascaras antigás, y se veían obligados a recortar sus bigotes para no pillarse los pelos sobrantes con ellas. También lo llevó Charles Chaplin el gran genio del cine mudo, al igual que Oliver Hardy, del famoso dúo de actores del cine mudo americano “ el Gordo y el Flaco”, que nada tenían en común con las ideologías de la ultraderecha alemana.


Curiosamente en los años 30-40 en España y en otros países causó furor el bigote llamado “lápiz”, que se asoció a Franco y a los franquistas. Sin embargo nada que ver, puesto que la moda de este mostacho se podigó también en el mundo de los actores del cine, y en otros ámbitos, baste con el ejemplo del dramaturgo Buero Vallejo que lo llevó siempre, y fue duramente represaliado por el franquismo por sus ideas socialistas.


En la década de los 70 triunfó el de estilo motero o de forma de herradura y cuya imagen estaba muy unida al mundo del rock. Especial mención se merece el del gran genio del arte Salvador Dalí (1904-1989). El artista catalán está considerado como uno de los máximos representantes del surrealismo, reconocido mundialmente. Por sus excentricidades fue un hombre muy poco común, y sin duda una de ellas fue su afamado bigote, del que incluso el propio Dalí conjuntamente con su amigo el fotógrafo Phippe Halsman, escribió un libro de humor absurdo titulado Dali’s Mustache (El bigote de Dalí). El genio de Cadaqués declaraba en una entrevista a la BBC: "Mi bigote es muy alegre, muy puntiagudo y muy agresivo…." y explicó que para mantener esa firmeza utilizaba una cera de origen húngaro, que por las noches lo limpiaba y volvía a su posición natural. Y por las mañanas se lo arreglaba en tan solo tres minutos. Asegurando que su mostacho cada día era más práctico para su inspiración.


En fin, bigotes que han hecho historia como los citados de Linconl, del alemán Otto von Bismarck el “canciller de hierro”; de su coetáneo filósofo Nietzche. De Stalin, Pancho Villa, Charles Chaplin, Hitler, Groucho Marx que según dicen era postizo; Dalí, Franco, Buero Vallejo, Cantinflas, Sean Connery, Che Guevara, Ringo Starr, Freddie Mercury, entre otros, y uno de los bigotes más famosos en la década de los 70 en nuestro país fue el del televisivo presentador José María Iñigo.


Este atributo de los cánones de “belleza” masculina tiene hasta su propio organismo, se trata del American Moustache Institute, fundado en 1965, para la defensa del bigote, siendo la única organización del mundo de estas características. Actualmente tiene su sede en el estado de Pensilvania. Y desde el año 2004 noviembre es el mes oficial del bigote.






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