• Estrella Collado

Casas encantadas y espíritus



Estamos en la época de la celebración de los Difuntos, según cuenta la tradición en Europa, por estas fechas los familiares fallecidos vuelven, y por ello de una forma u otra se les rinden sendos homenajes. Para los españoles, con la cristianización, esta exaltación ancestral ha pasado a llamarse Todos los Santos o fiesta de Difuntos, Día dos finados en Brasil también por la influencia de Portugal, La Catrina o día de los Muertos en México. En zonas de influencia céltica el Samhain, que los irlandeses llevaron a Estados Unidos donde fue convertida en la famosa Halloween que han conseguido internacionalizar e imponer con su “truco o trato”, calabazas, dulces y sus disfraces de muertos, zombis y vampiros, en todo el mundo.


En estos días de noviembre los miedos acechan, por ello vamos a hablar de algunos fenómenos paranormales, que han causado muchos sobresaltos. No sabemos si existen casas encantadas, pero parece ser que algunas tienen vida propia, o al menos eso creen sus habitantes cuando observan objetos que se desplazan caprichosamente, luces que se apagan y se encienden, muebles que son lanzados por manos invisibles, vajillas que caen solas y se hacen añicos…,en fin, tal vez más que encantadas son casas “terriblemente” encantadoras.


Lo cierto es que el mito siempre sobrevoló en el boca a boca de los pueblos. Entre los juglares, en gacetillas y periódicos, en épocas más modernas en otros medios de comunicación, a lo largo de la historia. Desde Plutarco ya se citan estos sucesos extraños. Plinio el joven narra en una de sus obras, como un filósofo, de nombre Atenodoro Cananita, compró una casa muy barata, resultando tan bajo su precio porque nadie la quería al estar “encantada”. El nuevo dueño oía por las noches ruidos de pasos que arrastraban cadenas y según su testimonio presenció varios fenómenos paranormales.


En nuestro país a la historia del misterio han pasado muchos casos, entre ellos, el de la presencia de un trasgo o duende en el convento de San Agustín de Huesca. Suceso acaecido hacia el año 1601. También en Madrid en 1631 las autoridades eclesiásticas citan en un apéndice del Ritual Romanun, ciertas prácticas exorcistas llevadas a cabo para liberar de presencias invisibles o “malignas” varias casas encantadas de la ciudad. Otra de las historias míticas, aunque más recientes, es la del famoso Duende de Zaragoza, 1934, que hablaba a través de la cocina de un matrimonio recién casado y se burlaba continuamente de ellos y de las personas que habían acudido a investigar estos hechos.


En la ciudad de San Agustín, la más antigua de EEUU, sus habitantes dan fe de fenómenos inexplicables que ocurren en sus calles y también en muchos de sus edificios emblemáticos como son el Faro o el Museo Marítimo.


En Wiltshire, Inglaterra, hay una impresionante propiedad conocida como “Compton Bassett House, que ha pasado por varios dueños y todos coinciden en las sensaciones aterradoras que experimentan, e incluso afirman haber visto fantasmas deambulando por las estancias, razón por la que siempre tiene el cartel de Se Vende.


En Irlanda la casa encantada más famosa es la mansión Loftus Hall propiedad de la familia Tottenheim en el siglo XVIII. Donde cuentan que el diablo la visitó tomando forma de un exquisito caballero, pero una de las hijas notó que tenía pezuñas en lugar de pies, entonces envuelto en una bola de fuego se escapó, al verse descubierto, haciendo un agujero en el techo que nadie ha podido reparar aún.


Tal vez los espíritus, que según la tradición nos visitan por estas fechas, hayan quedado atrapados en otra dimensión dentro de estas casas. Pero puede que también los virtuosos de las historias del miedo y del terror, los ilusionistas, los embaucadores, los fenómenos físicos, los ruidos producidos por diferentes causas como cañerías, condensación de la madera, etc..., puedan confundir y convencer de su veracidad a los aterrorizados habitantes.


Casa con fantasma. Fotografía de Joaquín Veiga Guerra 1968.

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