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Coraje de Mujer: Rita Martínez Pérez



Historia contada por Martine García.

Adaptación de Estrella Collado


Mis abuelos como tantos españoles se vieron obligados a exiliarse tras las derrota del Frente Popular por parte del bando sublevado. Como pudieron llegaron a Burdeos, después de mil calamidades, con una nevada terrible que no daba tregua y por el camino a consecuencia del frío murió la hermana mayor de mi madre que entonces contaba con tan solo 5 añitos. Toda una tragedia la vida de estas pobres gentes. Mi madre siempre me cuenta que han estado muy agradecidos a una gran mujer, Rita, y a su marido, que arriesgaron sus vidas ayudando a los refugiados españoles y luchando contra el fascismo.


Rita Martínez Pérez era originaria de Asturias. Había nacido en el pueblo de Toriello, perteneciente al concejo de Ribadesella, el 2 de julio de 1884. Era hija de madre soltera, de nombre Ciriaca que murió al poco tiempo de dar a luz, por lo que la pequeña fue ingresada en un establecimiento de la Beneficencia.


Se casó, Rita, con Gregorio Pérez Collado natural de Santillana del Mar (Cantabria), a la edad de 31 años, y decide, junto a su marido, emigrar. En noviembre de 1915 toman rumbo a Francia en busca de mejores condiciones de vida y se instalan en Saint-Michel, "el barrio español" de Burdeos que albergaba a muchos emigrantes. Su esposo consiguió trabajo en los mataderos de esa ciudad y ella limpiando casas. Por entonces aún no sabía leer ni escribir, pero, como mujer inquieta que era, pronto comenzó a sentir la necesidad de tener conocimientos y se apuntó a clases nocturnas a través de un sindicato obrero.


Los esposos, de ideología izquierdista, se posicionaron al lado de la República y tras perderse definitivamente la Guerra Civil, el matrimonio se volcó ayudando a los refugiados españoles e incluso abriendo las puertas de su casa para alojar a todos los que podían. Rita colaboraba también con las mujeres antifascistas y cuando los alemanes, en plena segunda Guerra Mundial, ocuparon Francia se involucró en la ayuda a la resistencia, siendo detenida el 4 de diciembre de 1942 junto a otros cuatro miembros de la resistencia. Los nazis fueron a buscar a sus hijos al trabajo y a su marido lo detuvieron también. Todos eran miembros activos de la resistencia en Francia. Su casa era un refugio para los maquis y en ella se realizaban reuniones a nivel internacional entre resistentes.


Pasó meses en condiciones muy duras en el campo de concentración de tránsito de Compiègne, a unos 65 Km al norte de París. Al cabo de un año fue deportada, el 31 de diciembre de 1943, a Ravensbrück, al norte de Berlín, el mayor campo de concentración femenino en territorio alemán. Tenía el número de prisionera 27244 y uno de los trabajos que realizó fue la recuperación de lana para tejerla. Tras la liberación fue recogida por la Cruz Roja suiza que la envió a Dinamarca y después a Suecia, donde estuvo dos o tres meses reponiéndose. Ahí volvió a alimentarse después de haber pasado mucha hambre. Tenía que hacerlo lentamente, poco a poco, hasta acostumbrar de nuevo a su maltrecho estómago a la práctica de la ingestión de alimentos. Algunas deportadas murieron por comer en una cantidad para la que su organismo todavía no estaba preparado.

Y como ocurre la mayoría de veces en situaciones de guerra, la estrella de la suerte no suele favorecer a quienes se alían con el bando perdedor, y así le ocurrió a la familia de Rita en esos momentos y, poco después de esa deportación, el marido de Rita, Gregorio Pérez, murió, era diciembre de 1943, al año de su detención. Falleció en la enfermería del campo de concentración de Sachsennhausen, ubicado en la población de Oranienburg, tenía sesenta y tres años. Tan solo dos años después, el 1 de marzo de 1945 una nueva tragedia golpea a ese núcleo familiar. El hijo menor del matrimonio, Paul, con tan solo veintidós años fallece también, formaba parte del Komando de Hammerbrook de Hamburgo, perteneciente al campo de concentración de Neuengamme. La realidad de Rita , junto a su destino, empezó a cambiar en el momento en que su hijo mayor, Francisco, que sobrevivió fue liberado del campo de concentración de Buchenbald. El reencuentro con su madre resultó de lo más emotivo y fue con ella con quien tuvo la oportunidad de conocer a María Juana Guesalaga, ya que las dos habían estado juntas en el campo de concentración de Ravensbrück. Los dos jóvenes entablaron una relación y se casaron el 19 de noviembre de 1956 en Burdeos.


Rita viajo a España en varias ocasiones y continuó luchando por la democracia en nuestro país hasta su muerte a mediados de los 70.


Mujeres como ella se merecen nuestro agradecimiento y sobre todo nuestro recuerdo para que la historia no las olvide nunca.


Fotografía del matrimonio formado por Rita y Gregorio. Cedida por Martine García

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