• Belén Matanza

Desfibrilador, salvador de vidas

Breve historia y manejo


Desfibrilador con acceso público en un centro comercial


Llega el verano y en nuestra carrera hacia el aeropuerto, el tren o la estación de autobuses, al sacar el billete, en cuantas ocasiones nos hemos encontrado con un DEA o un DESA, que son las siglas en ingles del Desfibrilador Externo Automático o Semiautomático, y cuantas veces nos hemos preguntado que si llegado el caso sabríamos usarlo y, pensamos, que tenemos que mirar como funciona el aparatito, pero al final, una vez se encuentran fuera de nuestra vista, ya nos olvidamos y así hasta el año siguiente. Y precisamente para ayudar a paliar este desconocimiento, por el hecho de que realmente ayudan a salvar vidas, y teniendo en cuenta que en nuestro país mas de 30.000 personas sufren paros cardiacos, las más de las veces en presencia de testigos que no hacen nada, o bien porque simplemente no saben que hacer o porque tienen miedo de lesionar a la víctima. Es por lo que en este articulo voy a tratar de arrojar un poquito de luz sobre el funcionamiento de estos aparatos y, sobre todo, a que perdáis el miedo a usarlos pues. insisto, cualquier persona está preparada para utilizarlo, y solo es necesario tener unas breves nociones para poder ayudar a la víctima. Pero antes, como curiosidad, quiero indicar que el desfibrilador portátil fue inventado en 1965 por el cardiólogo Pantridge, que es conocido como el padre de la medicina de emergencia, ayudado por el DR Geddes y el técnico Alfred Mawhinney, que lo instalaron en una ambulancia y fue utilizado por primera vez en 1966, pesando 70 kilos, cuando los desfibriladores actuales pesan tres kilos, y sirviéndose de la batería de un coche y que ha servido para salvar millones de vidas en el mundo.


El invento se realizó a partir del conocimiento de que los paros cardiacos tenían su origen en una alteración del ritmo cardiaco que podía controlarse con una descarga eléctrica y el Doctor Pantridge creía que ese control podía realizarse en cualquier lugar, además del hospital, como podía ser el lugar de trabajo e incluso en la misma calle y de ahí surgió el primer desfibrilador portátil que ha evolucionado hasta los DEA y DESA actuales.


Lo primero que recomiendo siempre es mantener la calma. Hay que comprobar que la persona ha dejado de respirar, para ello hay que colocar a la víctima en decúbito supino, es decir, boca arriba. Se le coloca una mano en la frente y la otra en el mentón, y elevando este se echa la cabeza hacia atrás , y se observa si respira. En caso de que el paciente no respire y no tenga pulso, hay que iniciar las maniobras de reanimación cardiopulmonar, colocando el talón de una mano en el centro inferior del esternón y colocando el talón de la otra mano sobre esta, entrelazando los dedos y comenzando las compresiones, a razón, de 100-120 por minuto, mientras le pedimos a alguien que llame a los servicios de emergencia y nos acerque el aparato desfibrilador ( DEA o DESA)



Cuando tengamos el aparato en nuestro poder, hay que dejar al desnudo el dorso de la víctima, comprobar que no esté mojado y si lo estuviese secarlo, encender el aparato, colocar los electrodos, uno de ellos en la zona de la clavícula derecha, y el otro, en la zona media axilar izquierda, en el costado izquierdo a unos diez centímetros de la axila, y luego seguir las instrucciones del aparato, que lo primero que va a hacer es analizar el ritmo cardiaco de la víctima, ya que la desfibrilación no está indicada en todas las arritmias, solo en la fibrilación ventricular y en la taquicardia ventricular sin pulso, y si el aparato entiende que la descarga esta indicada, lo va a señalar mediante instrucciones verbales, escritas y señales luminosas, entonces hay que apretar el botón de choque/descarga y continuar con la reanimación de las compresiones torácicas al ritmo de 100 por minuto, y repetir el ciclo a los dos minutos, continuando así hasta la llegada de los servicios de emergencia.


Muy importante, separarse de la victima cuando este realizando las funciones de análisis del ritmo cardiaco y de descarga eléctrica, pues no olvidemos que también se podría transmitir la descarga al rescatador de encontrarse demasiado cerca y que si se tratase de un niño hay unos electrodos pediátricos para menores de 8 años, pero también se podrían utilizar los de adultos, pero colocando uno en el pecho y otro en la espalda del niño para evitar que choquen entre sí y, por supuesto, si se tratase de paletas en vez de parches autoadhesivos, no hay que olvidarse de utilizar el gel conductor, ya que la desfibrilación no sería tan eficaz al conducir mal y además provocaríamos una quemadura en la piel de la víctima.


Con estas breves nociones, espero haberos aclarado algo del funcionamiento de este aparato, que como podéis comprobar es muy sencillo, dado que, lo hace todo él, y solo precisa que perdamos el miedo a utilizarlo y que actuemos cuando sea preciso para salvar la vida de las víctimas, pues la supervivencia de las personas que sufren un paro cardíaco va a depender de la ayuda que reciba en los primeros momentos y, lamentablemente, el desfibrilador lo hace casi todo solo, pero precisa que alguien lo active.


Deseo que algún día los conocimientos en primeros auxilios se convierta en una asignatura obligatoria en la escolaridad de todos los niños en este país, pues para los de nuestra edad, este tipo de formación fue totalmente inexistente y así nos luce el pelo.


- Imágenes de edad de niebla -

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