• Merche Toraño

Indicadores verbales que nos ayudarán a descubrir si alguien nos miente por escrito

En documentos, otro tipo de correspondencia, notas o mensajes en las redes


Hoy, mentir escribiendo


Si no es fácil detectar la mentira cuando nos hablan de tu a tu, alguien a quien vemos y escuchamos, imaginaos lo difícil que resulta esta misma detección en un texto, en algo que nos escriben con la firme intención de engañar. Pero como ya os dije cuando me refería a la detección de la mentira expresada verbalmente, “pillar” un comportamiento de embuste es en ocasiones complicado pero no imposible.


Si de verdad os atrae esto de descubrir en una interacción comunicativa a quienes nos pretenden engañar, poneos manos a la obra, entrad en los entresijos de la comunicación interpersonal, interesaos por los indicadores verbales y no verbales de la mentira, empezad a observar en vuestros interlocutores todas esas señales o indicadores que, con práctica, os llevarán hacia resultados bastante satisfactorios para reconocer el carácter mendaz de quienes se creen más listos que vosotros al pensar que os han convencido con sus embustes.


Señales

Un escrito no creíble contiene inconsistencias y contradicciones que pueden ser percibidas por quien recibe el mensaje falso o tergiversado. Las personas mentirosas cuando quieren engañar a conciencia, en temas que revistan mayor o menor importancia, utilizan conjugaciones verbales en modo subjuntivo y emplean adjetivos o adverbios modificadores. En ocasiones descontextualizan el texto, se acogen a la incertidumbre con términos ambiguos o mezclan temas para crear confusión. Me viene a la cabeza un hecho reciente de una asociación que denunció un caso en el que un ayuntamiento debería actuar contra un vecino que había cometido un grave delito urbanístico. Al no obtener respuesta de ese consistorio municipal, el ente denunciante recurrió, en petición de amparo, a un organismo superior que a su vez pidió cuentas al ayuntamiento en cuestión. Y desde este, se respondió con un alegato incongruente en el que mezclaba aspectos del tema denunciado con los de otro caso que no tenía nada que ver con el que la asociación acusaba. El objetivo era confundir a las autoridades encargadas de leer esa respuesta. ¡Menos mal que la asociación estaba alerta y pudo desenmascarar ante el organismo superior a los tramposos que habían redactado la alegación


Las mentiras, aunque en apariencia puedan parecer algo espontáneo, desde el punto de vista cognitivo necesitan cierta elaboración, y las personas que mienten tienden a centrar su atención en el contenido del relato y pierden el control, descuidando la concentración sobre el como lo escriben, tendiendo a cometer errores lingüísticos. Cuando alguien pretende engañar por escrito acostumbra a presentar características como utilizar tiempos verbales específicos, incertidumbre, incoherencias, incluso faltas de concordancia gramatical; cambia repentinamente de tiempo verbal y usan conjugaciones en forma subjuntiva o el presente cuando hablan de tiempo pasado, adjetivos o adverbios modificadores, expresiones de poca precisión como "en general, todo", etc. y casi ninguna de exclusión (sin embargo, pero, excepto…) Exponen los hechos de forma superficial, suelen recurrir a la reticencia con relatos más escasos en palabras que los que haría una persona sincera, aportan pocas autoreferencias y afirmaciones personalizadas, como yo o mi, utilizando en su lugar pronombres en segunda persona. Sus mensajes no tienen consistencia y no acostumbran a aportar pruebas documentadas a las afirmaciones con las que pretenden engañar


Que la persona que escribe evidencie alguna de estas señales no quiere necesariamente decir que miente, pero, según Cohen, Si esos textos cumplen con muchas de las pistas que os acabo de describir hay un problema de falta de verdad. Lo ideal en esa tarea de investigación sería que, además de aplicar estos indicadores, y como también recomienda Cohen, utilizar una versión modificada de la técnica conocida como “análisis de declaraciones" que utilizan los jueces y la policía para reconocer la mentira, analizando minuciosamente las palabras de quien nos ha hablado o escrito pues, aunque las personas que mejor navegan en la mentira son las que no sienten ningún problema de tipo moral por engañar a quien sea, aun así, pueden ser descubiertas.

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