• Edad de Niebla

El 40% de las personas mayores no usan Internet



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Ni el estado de alarma ni el confinamiento domiciliario han conseguido que algunos mayores aprendan a utilizar ordenadores y móviles. Si prestamos atención a las redes sociales, apenas hay representación de personas a partir de una edad en concreto; en realidad, los contenidos que se hacen virales y en los que aparecen personas mayores suelen estar acompañados por jóvenes.


Junto a otros sectores de la población, todavía existe un buen número de personas mayores que son parte de la denominada brecha digital: desigualdad social que tiene que ver con el acceso, empleo y comunicación a través de internet utilizando tecnología para ello. Sin embargo, el avance, la digitalización, continúa imparable; la mayoría de las gestiones que antes se hacían de forma presencial ahora se tramitan, preferible o exclusivamente, a través de internet o utilizando algún tipo de herramienta tecnológica —por su inmediatez y comodidad, principalmente—. El riesgo que ha supuesto la COVID-19 ha llevado a la mayoría de los servicios públicos a recomendar u obligar gestiones a través de internet. Según el barómetro MayoresUDP, elaborado por Unión Democrática de Pensionistas y Jubilados de España, con respecto a 2017, se ha visto incrementado el uso habitual u ocasional de internet en un 26,8% por parte de los mayores de 65 años. Mientras que casi la mitad, el 40% de los consultados, asegura que nunca han utilizado internet. La pandemia no ha sido un factor que haya condicionado el aumento en la alfabetización en relación a internet por parte de las personas de cierta edad, entre los motivos, los propios afectados indican que no saben cómo hacerlo o ni siquiera les interesa internet; no tienen equipos (ordenador o móvil) con acceso a la red o les resulta un servicio caro. Nadie les ha enseñado, no tienen quien les ayude o no hay buena conexión en el lugar en el que residen. En este último sentido, existe aún el debate sin determinar entre si el acceso a internet debe ser un derecho humano o si hay que garantizar el acceso libre y sin discriminación. Con todo, los estudios como el mencionado con anterioridad, destacan la necesaria atención (urgente) que requiere este colectivo que cada vez resulta más vulnerable y desprotegido.


Del mismo modo que organismos públicos y privados, centros educativos e instituciones sociales deben tener presente la necesaria reducción de la brecha digital para las personas mayores, asimismo, el sector empresarial y de provisión de internet tienen que facilitar la adaptación de este colectivo al uso de las nuevas tecnologías. Y para que esto sea posible, hay que prestar atención a las solicitudes y argumentos de las personas mayores en aquello que les desanima o impide la utilización de herramientas que precisan de internet. Los agentes sociales y educativos, junto a las familias, tienen un papel muy importante para facilitar el entendimiento y justificar el uso de estas herramientas digitales de manera segura. De hecho, las aplicaciones que ya están siendo más demandadas por los mayores contribuyen a su bienestar general y entretenimiento, además de cubrir algunas de las necesidades de personas dependientes, con alguna discapacidad, y que facilitan su atención y seguridad en la mayoría de los casos.


¿Cómo afronta el mundo esta situación? El sur de Europa, con un 86%, se encuentra entre las zonas del planeta donde menos brecha digital existe en la actualidad y donde la utilización de internet es cada vez mayor. No obstante, en los últimos puestos de esta clasificación se sitúan zonas del continente africano en su mayoría.


El jefe de operaciones digitales del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, Robert Opp, publicaba un artículo en el que apuntaba la importancia de internet y la necesidad de disminuir la brecha digital. La educación, el trabajo y los servicios públicos dependen cada vez más del acceso a la tecnología digital. Por consiguiente, la falta de conectividad es un creciente obstáculo para el desarrollo humano. A lo anterior, Opp añade algunos ejemplos de iniciativas privadas y gubernamentales con las que se trata de conseguir la conectividad universal para el próximo 2030.


En el caso español, ya existen factores que propician contrarrestar esta brecha desigual gracias a la red de fibra óptica más extensa de Europa con 35 millones de Accesos instalados. Según metodología de la Comisión Europea el 83,16% de la población dispone de cobertura de redes con velocidad de acceso a internet superior a 100 Mbit/s, frente a una media de la Unión Europea de 55,1%, así lo indica el plan de acción para la implantación de la Agenda 2030 en España. Se pone de manifiesto que las labores pendientes se aproximan más hacia el ámbito educativo, inclusivo y de accesibilidad, para que todas las personas, sin que la edad sea un condicionante, puedan encontrar en internet un aliado con el que se pueden comunicar y, por ende, mejorar su vida.


Víctor Manuel Arenas. Periodista, especializado en datos

y nuevas narrativas digitales Instagram: @arenasvictorman


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