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El Aspecto Emocional de la Diabetes



En mi anterior artículo, os hablé de la diabetes, y como hacemos la mayoría de los profesionales sanitarios, me centre en los aspectos físicos de la enfermedad y no hice referencia a la incidencia de las emociones negativas en esta enfermedad, lo que pretendo subsanar en este artículo. No se si alguno de vosotros, os habéis planteado alguna vez como sería nuestra reacción si el medico nos diagnosticase esta patología, pero no es difícil pensar que los sentimientos y emociones que experimentaríamos en ese momento serian negativos. Pues aunque sea intuitivamente, y con toda la información y conocimientos que disponemos de la diabetes, aunque fuesen deficientes, ya nos pondrían en antecedentes de que nos estamos enfrentando a una enfermedad crónica, que necesita ser controlada las 24 horas del día, y que va a alterar nuestro estilo de vida. Todo ello, razones más que suficientes para entender el estrés y el temor al que se enfrentan las personas diabéticas a las que les es diagnosticada la dolencia.


En un primer momento, la persona diabética experimenta tristeza, miedo, angustia, pero es habitual que estas emociones negativas se perpetúen en el tiempo y acaben provocando una depresión. Cada vez son más los estudios que indagan en la relación existente entre la diabetes y las emociones negativas y se ha constatado que las tasas de prevalencia de depresión en personas diabéticas de tipo 1 es el triple de la población general y en las de tipo 2, el doble, existiendo un 40% más de probabilidades de experimentar trastornos de ansiedad, de ahí la necesidad de aprender a manejar las emociones, tanto como aprender a manejar la enfermedad en sí misma.


Existen razones físicas que obligan a la necesidad de controlar las emociones negativas porque, ante situaciones de ese tipo, el organismo libera adrenalina y cortisol, descontrolando la glándula suprarrenal y aumentando el nivel de cortisol, lo que provoca la liberación de glucosa a la sangre. Esta liberación de glucosa en las personas no diabéticas pasa prácticamente inadvertida, pues es metabolizada por el propio organismo, pero en las personas diabéticas esa glucosa liberada se acumula, con el consiguiente riesgo de complicaciones., es más, la propia respuesta inflamatoria del organismo, las famosas citoquinas, estarían relacionadas con el desarrollo de depresión, y el propio estrés provoca una elevación de los niveles de glucosa, lo que dificulta el control y manejo adecuado de la enfermedad. Tampoco es ajeno a nosotros, cómo el desanimo inunda nuestras vidas cuando estamos enfermos, la expresión "estoy hecha unos zorros" es una buena muestra de ellos, porque cuando estamos malitos no nos apetece hacer absolutamente nada, con lo que, pensemos cómo se sienten las personas diabéticas cuando, una vez, que se les descubre la enfermedad, tienen que cambiar radicalmente su modus operandi habitual, y deben sufrir restricciones alimentarias, realizar ejercicio físico, controlar diariamente, e incluso varias veces al día, los niveles de glucosa, ver como les invade la preocupación y la tristeza, sufren disfunciones sexuales y todo un elenco de malestares físicos, que combinan cansancio, picores, malestar abdominal, infecciones frecuentes…lo que explica las dificultades que los diabéticos tienen para manejar su patología, embargados por un estado emocional de desasosiego, miedo, rechazo y con sentimientos de verse superados por la enfermedad y sintiéndose incapaces de superarla y ni siquiera controlarla. De ahí, la necesidad de que los profesionales sanitarios, realicen una valoración holística de la enfermedad, e incluyan junto a la dieta, el ejercicio físico, el control glucémico, y el manejo de las emociones.


He participado muchas veces en las sesiones de educación diabetológica, y he visto la insistencia que se hace en el control de los aspectos físicos, pero la referencia al aspecto emocional es prácticamente nula, como si la psique y el cuerpo fuesen dos entes separados uno del otro, y pudiesen existir como compartimentos estancos. En ello, tengo que reconocer que seria oportuno importar el modelo francés de control de la enfermedad, que conozco bien, por los años que trabaje en dicho país. Cuando una persona es diagnosticada de diabetes, se le cita a un taller de educación diabetológica, en realidad lo que se hace es aislarle durante dos semanas, con un equipo multidisciplinar, donde participan los endocrinos, las enfermeras expertas en diabetología, el psicólogo, el nutricionista, un preparador físico, cada uno de los cuales va a realiza su aportación para crear una terapia adaptada a esa persona en concreto, con lo que la valoración de ese paciente es integral. Cuando el paciente vuelve a su casa, se le realiza un seguimiento, y si se comprueba que el paciente no es capaz de gestionar de manera adecuada su enfermedad, se le llega a enviar la comida a casa mediante un catering. Como en nuestro país no tenemos este sistema, tiene que ser el propio paciente el que tiene que buscar mecanismos para afrontar la lo que le ha llegado de modo adecuado y evitar que le dominen los sentimientos y las emociones negativas. Lo primero que debe hacer un paciente diabético es aceptar el problema porque solo a través de la aceptación, lograra controlarlo. Antes de aceptarlo igual tiene que pasar por las fases de negación y rechazo, pero lo importante, es superar estos sentimientos y llegar a la de asumir la enfermedad. Para ello, lo primero es informarse adecuadamente de su padecimiento y resolver las dudas que se tenga sobre el mismo. Para ello, existen muchos canales, los propios profesionales, asociaciones de diabéticos, grupos de apoyo, revistas especializadas, no importa el medio que se utilice, lo importante, es llegar a conocer dicha patología, pues la ignorancia y el desconocimiento provocan estrés y miedo, mientras que el conocimiento ayuda al manejo y control de la enfermedad. Es importante también, entrar en contacto con grupos de apoyo donde participan otras personas diabéticas, en la que el paciente puede expresar todas sus dudas e inquietudes y escuchar como los otros pacientes padecen los mismos problemas y han logrado superarlos. El ejemplo de otras personas en la misma situación puede ayudarnos a combatir en mejores condiciones las complicaciones y llevar un mejor control. Por supuesto, apoyarse en la familia, la pareja y los amigos y controlar los síntomas de depresión, pues es esta una enfermedad grave, que tiene que ser tratada, por eso, hay que estar especialmente atento cuando no tenemos ganas de levantarnos ni arreglarnos, nos pasamos la mayor parte del día durmiendo, sentimos que la diabetes nos supera y somos incapaces de controlarla porque, en este caso, sería conveniente que recurriésemos a la ayuda de profesionales.


Y lo mas importante. Recuerda que no eres la única persona que tiene diabetes, y que si eres capaz de seguir las recomendaciones de dieta, ejercicio, control glucémico y control emocional tienes la batalla ganada, y que la enfermedad puede ayudarnos a instaurar en nuestra cotidianidad unos hábitos que van a mejorar nuestra calidad de vida.


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