• Estrella Collado

El bikini y la bomba atómica



Uno de aquellos bikinis que dejaban ver tan poco


Ya en pleno verano y con las olas de calor que se están produciendo en el país, apetece sacar del armario nuestros bikinis e irnos a la playa, o a la piscina, a broncear y a disfrutar de agradables baños. ¿Alguna vez os habéis parado a pensar como y cuando surge esta moda de los trajes de baño de dos piezas, el motivo de su nombre y lo que ha representado?


Bien, pues hasta los años treinta del pasado siglo los bañadores femeninos eran muy recatados prácticamente tapaban todo el cuerpo. A partir de esta fecha experimentan un aligeramiento gradual presentando acortamiento de las perneras, escotes más amplios y la espalda al aire. Desde entonces la evolución hacia el bikini fue tan solo un paso que revolucionó el mundo de la moda femenina y fue también todo un icono para la liberación de la mujer.


Por estas fechas Jacques Heim había lanzado un modelo de dos piezas al que bautizó con el nombre de “atomo” por considerarlo el traje del baño más pequeño del mundo, pues dejaba al descubierto el abdomen de la mujer aunque seguía cubriendo su ombligo.


En 1946 tan solo un año del final de la Segunda Guerra Mundial, EE.UU. y la URSS estaban preparados para iniciar un nuevo conflicto, menos sangriento pero más duradero: la Guerra Fría. Y mientras EEUU inauguraba la campaña de ensayos atómicos en tiempo de paz sobre este atolón del Pacífico, en París, Louis Renard, un ingeniero mecánico estaba a punto de presentar su último y revolucionario diseño, un atrevido y escasísimo bañador para el que aún no tenía nombre. Este traje de baño de dos piezas separadas fue llamado por su creador “bikini”, por el lugar que se hizo famoso en el mundo por haberse realizado allí las primeras pruebas con la bomba atómica de la posguerra, y por considerar Renard que la repercusión de su diseño iba a ser también una gran explosión, en una sociedad tan moralista. Desde ese momento, este bañador quedaría unido para siempre al nacimiento de la era nuclear. La novedad de esta creación era su atrevimiento, ya que dejaba el ombligo femenino completamente al descubierto, de hecho no encontraba a ninguna modelo dispuesta a desfilar con él. Finalmente una stripper llamada Michele Bernardini, lo exhibió por vez primera en un desfile en público el 5 de julio de 1946


No obstante, nada hay nuevo bajo el sol, el bikini no era algo reciente, y prueba de ello son los mosaicos de Piazza Armerina, en Sicilia, que conserva la villa romana del Casale. En ellos podemos apreciar mujeres ataviadas con una especie de bañadores de dos piezas que guardan gran similitud con el bikini actual. La diferencia es que datan del siglo IV a.C, y eran una especie de uniforme que utilizaban las mujeres para las prácticas deportivas.


Al principio de su presentación en París causó entusiasmo y toda una revolución social que lo convierte en un símbolo de la lucha feminista, sin embargo fue relegado durante casi 40 años por los recelos moralistas y su uso no consiguió generalizarse. Pero a principios de los 50 coincidiendo con reivindicaciones feministas y con la aparición de algunas actrices tan sexys, bellas y modernas como Brigitte Bardot o Marylin Monroe, la moda de esta prenda de baño comenzó a imponerse con fuerza en el mundo occidental. Menos en España y Portugal donde la Iglesia católica presionó a los gobernantes de ambas dictaduras para que prohibieran su uso.


Para los sectores más conservadores el bikini era una prenda molesta y de mal gusto, las “féminas decentes” no podían usarlo. Como efecto contrario y acto de rebeldía ante el puritanismo y los poderes fácticos comenzó a ser utilizado por mujeres que ideológicamente estaban muy distantes de esas sociedades y su falsa moral y querían romper las reglas y reivindicar su derecho a la libertad. En la década de los 60 era ya una prenda accesible y muy popular en muchos países.


Imagen de - edad de niebla -


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