• Edad de Niebla

El espía imaginario



Que lo acusaran de espía pudo haberle traído consecuencias


Todos tenemos alguna historia para contar, algo que nos ha ocurrido a nosotros o a alguien que conocemos. Si nos la escribes, edad de niebla le pondrá voz y la publicará.

Puedes enviarla a edaddeniebla.com. (Extensión: no menos de cuatrocientas palabras ni más de novecientas aprox.)


Alejandro Fernández Suárez nos cuenta hoy un episodio de su juventud que lo coloca en una posición de "lo que pudo haber sido y no fue"

El espía imaginario Alejandro Fernández y Enrique Líster


Fue la década de los 70, muy rica en acontecimientos en nuestro país, especialmente los cambios políticos que se sucedieron de manera vertiginosa.


A comienzos de la misma, pasé dos años en Bruselas, con bastantes saltos a París, donde conocí a no pocos personajes de la clandestinidad, forzada por nuestra dictadura, entre ellos a Enrique Líster López con el cual aún guardo una profunda amistad.

En su casa de Liniers (Aldea de las afueras de Poitiers), pasé temporadas, conjugando política y ocio y ,allí, me convirtieron en un personaje imaginario, por la obsesión francesa de imitar a los servicios de inteligencia ingleses.


En una ocasión se detuvo una furgoneta, llena de cachivaches y abollones, de la que salieron una pareja de portugueses, para que les indicáramos donde podían acampar.

Enrique y yo mantuvimos una conversación con ellos, quedando muy “reconocidos”, hasta el punto, que aquella visita se prolongó durante unos días, en los que observaban y fotografiaban absolutamente todo. Creyendo nosotros, que se debía al agradecimiento, y al posible desamparo de pobres ambulantes. (Pongo énfasis en la palabra “reconocidos”, que en Francia se utiliza como agradecimiento, pero que tiene algo que ver con el final de la historia, jugando con las palabras).


Enrique, que por haber nacido en Moscú, tiene como primera lengua el Ruso, era llamado frecuentemente como intérprete de las delegaciones que venían de los países del Este, lo cual intrigaba a los servicios secretos franceses, máxime por su activa militancia, en el Partido Comunista Obrero Español.


Una de esas llamadas, sorprendentemente fue de la policía Francesa, interesada en saber sus movimientos, como “Jefe” de un grupo de agentes al servicio de Moscú.


Enrique, que no tenía precisamente buenas relaciones con los dirigentes moscovitas, se rió de lo que les trató de hacer ver como una “ocurrencia”. Y cual no fue su sorpresa, cuando como “prueba de carga”, le comenzaron a presentar una serie de fotografías de esos imaginarios encuentros con los agentes que venían de España,

Dentro de esas fotografías se detuvieron especialmente, como prueba inquisitoria, en el “Jeune espagnol”,(El joven español) que regularmente le visitaba como parada en los viajes hacia Bruselas o Berlín.


Analizadas las fotos, no fue necesario recordar a aquellos portugueses, que fueron muy simpáticos, y que efectivamente hicieron una buena labor de “Reconocimiento”

Y así fue como el que esto relata, se vio por un momento reconocido como un gran Espía.


Así sucedió y así os lo cuento.


Las fotografías adjuntas de aquellos momentos, fueron obtenidas según criterios actuales, de “manera ilegal”.


Alejandro Fernández Suárez

Alejandro Fernández y Enrique Líster. Fotos cedidas por Alejandro Fdez .



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