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  • Foto del escritorMerche Toraño

El heredero que nunca reinó

Cap. primero



Juan de Borbón y Battenberg que en sus ocho décadas de vida tuvo que soportar la humillación del exilio y años después la negativa a su deseo de ocupar el trono que reclamaba como heredero, y al que nunca pudo acceder.


Es tan larga y tan interesante la historia que quiero contar que aun muy muy resumida va a ocupar cinco, aunque cortos, capítulos que iremos publicando durante las sendas semanas en esta sección de Historias contadas. Empezamos hoy con el primero


D, Juan. El heredero que nunca reinó (1913-1993)


El quinto de siete hermanos, cuatro varones y dos hembras. Hijo del rey Alfonso XIII y de Dña. Victoria Eugenia de Battenberg. Juan Carlos Teresa Silvestre Alfonso de Borbón y Battenberg nació el 10 de junio de 1913 en el palacio de La Granja de San Idelfonso, situado en la zona norte de la sierra de Segovia, Guadarrama.


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Orígenes;


Se casaba Alfonso León Fernando María Jacques de Borbón, rey de España, con Victoria Eugenia Julia Ena de Battenberg.


No traía buenos augurios para la monarquía española aquel 31 de mayo de 1906 cuando el anarquista Mateo Morral lanzaba una bomba al paso de la carroza nupcial por la Calle Mayor de Madrid, sembrando en pánico entre los ciudadanos que se habían reunido para poder ver a la real pareja. En el atentado hubo 28 personas muertas y más de un centenar de heridos, Y aunque los recién casados salieron ilesos, Alfonso XIII tuvo que ver con horror el blanco traje de la novia salpicado de sangre,


No eran óptimas tampoco las premoniciones el 20 de julio de 1913. El país estaba inmerso en una situación sociopolítica delicada cuando, en La Granja de Segovia, vino al mundo con un futuro marcado por el infortunio que desde siglos perseguía a los borbones.


Aunque la historia de D. Juan, como la de todo nacido infante real, empieza generaciones antes de su nacimiento, voy a centrar esta "mini ensayo" a partir del momento en que vio la luz, época en la que su padre (único soberano superviviente de la Casa de Borbón), desde su proclamación como rey de España, venía protagonizando un reinado cargado de avatares con una gran inestabilidad política: la larga guerra de Marruecos, múltiples gobiernos de signo conservador y liberal que se alternaban, divisiones internas en los partidos de pugna por el liderazgo, aprobación de nuevas leyes, no siempre al gusto de todos, huelgas con consecuencias sangrientas, desacuerdos con la Santa Sede y como remate en 1912 el asesinato de Canalejas.


Cuatro meses antes de la vuelta al poder de los conservadores (Octubre de 1913) bajo la dirección de Eduardo Dato, comienza la historia propia de "el heredero que nunca reinó".


Don Juan


A pesar de no ser el primogénito, desde el mismo día de su nacimiento y con la suerte de no haber heredado la enfermedad de la que su madre era portadora y de la que tres de sus hermanos estaban afectados, se hallaría predestinado a ser un personaje sumamente importante en la historia de España. Tuvo una infancia propia de un niño hijo de rey y fue en los albores de su adolescencia cuando la estrella que parecía haberle acompañado hasta entonces perdió brillo e hizo que el infante tuviera que madurar.


Se convirtió en heredero gracias, primero a su hermano Alfonso, el primogénito, que renunció para poder casarse con una mujer que no pertenecía a la nobleza (que además, al igual que sus hermanas y Gonzalo, era hemofílico). El segundo en la línea de sucesión, Jaime, en la habitación de un hotel de Fontainebleau fue convencido por su mismo padre y un grupo de monárquicos a renunciar a la corona de España. El principal argumento que se esgrimió era su sordera y, como consecuencia, la incapacidad de una clara expresión oral del, en ese momento, heredero, cosa que se consideraba peligrosa para la continuidad de la dinastía. El tercer y cuarto lugar por nacimiento lo ocupaban Beatriz y María Cristina que al ser mujeres, y debido a lo heredado de la Ley Sálica, no podían gobernar al tener preferencia los varones. A partir de ahí sería a Juan de Borbón, infante de España y Conde de Barcelona, que era el tercero en la línea sucesoria, a quien le correspondería asumir la carga dinástica.


Fueron tiempos muy convulsos desde el punto de vista social y político para España los que ocuparon la más tierna infancia del heredero a la corona. En 1917 tenía 4 años. Era muy pequeño para tener conciencia de todo lo que estaba ocurriendo. Pero pudo tiempo después, porque ya había cumplido los diez, enterarse del golpe de Estado de Miguel Primo de Rivera y vivir bajo su dictadura hasta la dimisión de este en 1930. De los 11 a los 14 conoció avances técnicos y empresariales en el país, materializados en la creación de la Compañía Telefónica Nacional, la fundación de Iberia, CAMPSA, la inauguración de las primeras líneas de metro de Madrid y Barcelona, (1919 y 1924) o disfrutar de los primeros automóviles. Tuvo el privilegio de compartir contemporaneidad con personajes como García Lorca, Dámaso Alonso, Pedro Salinas, Luis Carmona, Miguel Henández, Picasso, Salvador Dalí, Le Corbusier o Joaquín Rodrigo, entre otros en el campo de la literatura, la pintura, arquitectura o la música. Y fue consciente de la oposición surgida hacia su padre Alfonso XIII, que acabó con su reinado, así como de la partida de este hacia el exilio en aquel 14 de abril de 1931, mismo día en que en España fue proclamada la Segunda República. Ante esta situación D. Juan, que había comenzado su educación académica en Madrid e iniciado su formación en la Escuela Naval Militar, se vio obligado a interrumpir sus estudios en España y continuar en el Reino Unido su formación de guardia marina.

Próximo capítulo: Desde su boda a su vuelta a España.





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