• Merche Toraño

El NO-DO y su papel propagandístico en la postguerra española


Imagen capturada de NO-DO Nº 1


NO-DO es el acrónimo de Noticiero Documental. Se creó el 29 de septiembre de 1942 por acuerdo de la Vicepresidencia del gobierno franquista, muy consciente de las posibilidades de la comunicación audiovisual y de su protagonismo mediático, y se publicó en el BOE en diciembre del mismo año.


Nº 1 de NO-DO Para ver el vídeo clicar en el triangulito blanco

https://www.youtube.com/watch?v=tthvQjyPSy4


Había tenido un etapa previa en la que se llamaba Noticieros y fue después de abril de 1936 cuando se proyectaron sus primeras imágenes, consistentes en un parte de guerra escrito, informando sobre la caída de las tropas contrarias a Franco, imágenes de los prisioneros que fueron apresados y de la invasión de Polonia por las tropas alemanas. El 4 de enero de 1943 y con una carga propagandística que, a día de hoy, eriza el vello, se proyectaría en los cines el primer número de NO-DO.


Si en la postguerra española los medios de comunicación se convirtieron en un modelo a seguir de aparatos propagandísticos en favor de los vencedores, y aparecieron revistas como Vértice, El Escorial, o Haz que rememoraban glorias pasadas, fueron los ideólogos del Régimen quienes supieron como nadie ensalzar la grandeza de la “nueva España” y la exaltación iconográfica de los vencedores de la contienda bélica a través de este noticiero audiovisual que se hizo popular, y que se exhibía en las salas de cine. Su proyección, previa al comienzo de la película, fue obligatoria hasta 1976, aunque sobrevivió hasta 1981 ya con carácter voluntario. La analogía de sus mensajes, continuamente en la misma dirección, marcaron un estereotipo siempre en contra del “enemigo rojo", de los masones, y de los "infieles” , intentando incrementar el miedo a un contrario causante de todos los males: la izquierda.


En este noticiero estuvo siempre muy presente la figura del caudillo.


La sintonía de su banda sonora, compuesta por Manuel Parada, y que siempre fue la misma, llegó a ser muy familiar en los oídos de la gente de aquella época y continúa permaneciendo con nitidez en el archivo mental de generaciones a las que más tarde o temprano nos ha tocado compartir contemporaneidad con ella.


Los españoles procuraban llegar pronto al cine para ver en el noticiero cosas como la aparición de la Virgen a cuatro niños en San Sebastián de Garabandal, un certamen de coros y danzas, deportistas, inauguraciones de obras de infraestructuras, visitas a nuestro país de personajes extranjeros u otras noticias que, a criterio de los que mandaban, fueran apropiadas para el conocimiento del pueblo, que en muchas ocasiones era la única oportunidad que tenía de ver imágenes de otras regiones españolas, partes del mundo o eventos que ocurrían fuera de los lugares en los que habitaban.


En este noticiero que “ponía el mundo al alcance de los españoles” quedaba siempre muy clara la connivencia del Estado con la Iglesia, símbolo inequívoco de propaganda sobre la "elección divina" que había recaído sobre Francisco Franco.


El emisor de los boletines del NO-DO era totalmente consciente de su fuerza, debido a la imposibilidad de la interacción de los receptores de los mensajes, y dirigía su grandilocuencia propagandística no solo al pueblo español, al que se intentaba predisponer a una sumisa adhesión hacia aquellos que habían “salvado la patria” sino también a otros países en los que se pretendía que calase la imagen de una España liberada, libre, próspera y feliz.


El Régimen trataba de dar una visión informativa de la realidad del momento al exterior y a los propios españoles, que habían salido de una guerra civil y no ocupaban precisamente un contexto histórico adecuado para discernir entre la realidad y la manipulación. El NO-DO se dirigía a una audiencia débil con una formación que, mayoritariamente, apenas sobreasaba el nivel escolar y con la capacidad cognitiva suficientemente mermada como para sucumbir emocionalmente al miedo ante cualquier ente poderoso y con las herramientas necesarias para someter. Esto era algo que tenía muy claro el aparato estatal y que se utilizó en los medios de comunicación con contundencia hasta que el transcurrir del tiempo lo fue acercando hacia el último cuarto de siglo en que paulatinamente el discurso se fue suavizando y dando paso hacia otro más dirigido hacia el exterior, intentando mostrar una España absolutamente contenta, con avances tecnológicos y sociales.


Se pudieron ver en el noticiero NO-DO amplios reportajes sobre el 25 de julio de1964 en el que el "Generalísimo de los Ejércitos", atravesando un enorme arco de triunfo, construido con material vegetal para la ocasión, llegaba al palco de honor desde el cual presenciaría el Desfile Militar de la Paz, o la profusa propaganda de la película Franco ese hombre también filmada para la misma ocasión. Después del despliegue propagandístico todo siguió igual en NO-DO ya que enemigos potenciales, división ideológica y población psicológicamente coaccionada con la idea de Dios y el Gobierno continuaron siendo los enfoques, no solo de este noticiero sino también de los demás medios de comunicación.


Llegó un momento en que el NO-DO tuvo que competir con la inmediatez de la televisión. Se cambió el formato, se sustituyeron las noticias por reportajes, se introdujo el color en 1968, que desde sus orígenes había sido en blanco y negro, y en 1977 se había transformado en una especie de revista cinematográfica.


Su desaparición en 1981 simboliza el final de una época en la historia de la comunicación española.


NO-DO, 11 mayo 1981


https://www.youtube.com/watch?v=JiSECS8DCvQ



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