• Edad de Niebla

El sentido de la vida


Hacerse mayor sintiéndose bien, puede depender de uno mismo



Imagen de -edad de niebla -


Los años van pasando y nos acercamos a una edad donde nuestros cuerpos nos recuerdan que van acumulando décadas y también experiencias por los momentos vividos. Echamos la vista atrás, observando con serenidad los tiempos pasados y sentimos satisfacción por logros conseguidos, por haber compartido con personas queridas momentos llenos de alegría, pero también arrastramos lastres por deseos insatisfechos o situaciones en las que sufrimos.


Los años van pasando y a medida que avanza el calendario, nos damos cuenta de cuán importantes han sido los momentos de felicidad vivenciados: los amaneceres junto a la persona amada, la amistad disfrutada, las alegrías compartidas…


Los años van pasando y somos más conscientes de que los instantes de sufrimiento que experimentamos, ocultaron la felicidad que, por derecho nos pertenece.


Sí, los años van pasando, y la serena luz del alba en cada amanecer nos susurra que disponemos de un nuevo día para sentirnos felices, nos abraza con ternura recordándonos que nuestra nueva vida comienza en ese preciso instante. Entonces, ¿para qué seguir arrastrando pesadas losas que nos mantienen enganchados a sufrimientos pasados? ¿Qué sentido tiene? ¿Acaso hacerlo así beneficia a alguien?


Sí, los años van pasando y seguimos teniendo el mismo poder de elección, como siempre lo hemos tenido y lo tendremos, para poder elegir qué hacer, qué sentir y qué pensar en cada situación que atravesamos. Piensa en dos personas que pasan por una misma situación y cada una de ellas se comporta de manera distinta ante ella. Por ejemplo, ambas acaban de perder sus trabajos, una se sumerge en la tristeza, en la angustia y la desesperación, y la otra lo vive desde la oportunidad de encontrar un mejor puesto de trabajo. ¿Qué les diferencia? Sí, me puedes decir que cada una tiene su manera de ser, o que no todos nos tomamos las cosas de la misma manera. Te entiendo y estoy de acuerdo contigo, hasta cierto punto. Cada ser humano tenemos nuestra única y personal forma de expresarnos en el mundo a través de nuestras habilidades y talentos. Las experiencias vividas y la manera en la que hemos actuado y nos hemos sentido en ellas también han ido dejando huella en nuestro carácter. Carácter que muchas veces ponemos de excusa para seguir comportándonos de la misma manera. ¿Cuántas veces decimos, “es que yo soy así”? ¿En realidad, eres así, o con la forma en la que te has comportando, en la que has pensado y lo que has sentido te has construido esa manera de ser?


Los años van pasando y con ellos cada uno de nosotros nos hemos forjado una personalidad, con la que ahora nos identificamos. Detrás de ella se esconden una serie de creencias sobre lo que somos capaces de lograr y lo que no, sobre lo que nos merecemos y no nos merecemos. Observa, ¿por qué una de las personas del ejemplo anterior no se siente capaz de encontrar un nuevo puesto de trabajo, sumiéndose en la desolación, y la otra sí? Porque cada una tiene sus propias convicciones sobre lo que es capaz de conseguir.


Los años van pasando y, afortunadamente, todos aquellos pensamientos que nos limitan y hemos ido alimentando con el tiempo podemos cambiarlas en el instante que así lo decidamos. ¿Cómo lo puedo hacer?, me preguntarás. Sencillamente, haciéndolo. La próxima vez que te enfrentes a una situación, párate a observar cómo te sientes. Las emociones nos dan pistas sobre la percepción que tenemos sobre nosotros mismos. Si sientes confianza, alegría, que puedes hacer lo necesario para atravesar la situación, adelante. Pero si sientes miedo, tristeza, que tú no puedes hacer nada, entonces fíjate qué estás pensando que te hace sentir de esa manera. Identificarlo es el primer paso para poder transformarlo. Ahora puedes cambiar tu manera de pensar sobre ti, enfocándote en tu nueva creencia sobre este aspecto en concreto. Este proceso requiere atención por tu parte para no caer de nuevo en tu antiguo patrón de pensamiento y para afirmarte en cómo has decidido comportarte, pensar y sentir a partir de ahora. ¡Pasa a la acción! A medida que actúes conforme a tu nueva manera de verte, vas a ir forjando tu nuevo carácter, tu nuevo camino en tu nueva vida.


Los años van pasando y con cada decisión que tomamos a lo largo de nuestra existencia estamos dando un sentido a nuestra vida. Sentido que nos hace sentirnos felices o desdichados, todo depende de nosotros. Afortunadamente, podemos elegir.


Colaboración:

Miren Arantzazu Saez de Okariz. Coach y formadora






111 visualizaciones0 comentarios

Entradas Recientes

Ver todo