• Belén Matanza

El temible golpe de calor



El pasado fin de semana ingresaron a mi padre de urgencia en el Hospital a causa de un golpe de calor, y a mí se me dispararon todas las alarmas, aunque para él no fue nada más que un susto. Por eso, me he decidido a elaborar este artículo para que las personas de nuestra edad, que somos especialmente vulnerables, tomemos conciencia de lo peligroso que es el que podemos calificar de asesino del verano o mejor dicho, la forma que tiene el sol de matarnos.

El golpe de calor consiste en la incapacidad de nuestro cuerpo para regular la temperatura corporal a causa del exceso de calor. El peligro se incrementa en los climas secos a partir de los 35º y en los costeros a 30º, debido a que la humedad disminuye la capacidad del cuerpo de refrigerarse a través de la transpiración.

Si el aparato termorregulador de nuestro cuerpo deja de funcionar se desequilibran las concentraciones salinas de los líquidos corporales y se produce la pérdida de agua originando una deshidratación extrema. Hay que saber que la temperatura corporal por encima de 40º pone la vida en riesgo, a 41º comienza la muerte cerebral y a 44º la muerte está garantizada. Ante la presencia del temido golpe de calor los órganos dejan de funcionar correctamente, y puede producirse desde un infarto hasta un fracaso renal o la propia muerte, de ahí la necesidad de actuar rápidamente.

Lo primero es saber reconocer los síntomas, que comprenden dolor de cabeza, sed intensa, sensación de falta de aire, ausencia de sudor, piel seca y caliente, taquicardia, náuseas y vómitos, mareos, confusión, convulsiones e incluso pérdida del conocimiento. De hecho, mi padre llevaba días con cefalea, y tenía una sed intensa, que es indicativo que se había comenzado el proceso de la deshidratación.

Ante un golpe de calor se debe bajar la temperatura corporal, medida en la axila puede estar por encima de los 40ª por lo que habría que bajarla hasta 37º, pero no se puede hacer de forma brusca, el cuerpo debe enfriarse progresivamente pues se podría producir un shock que puede ocasionar la muerte. Lo primero que tenemos que hacer es trasladar al afectado a una zona con sombra, en posición semisentada y con la cabeza levantada para que pueda respirar bien, y si se hubiese desmayado tumbarle con las piernas flexionadas, desabrocharle la ropa y darle aire, si podemos, ponerle paños de agua fría en el cuello, la frente y la nuca y, si está en condiciones de beber, ofrecerle agua fresca pero no puede beber de golpe o rápidamente ya que se podrían empeorar los efectos del golpe de calor y, por supuesto, llamar al servicio de emergencias para trasladarlo al hospital.

Como en todo, la prevención sigue siendo la mejor arma para luchar contra el golpe de calor, y aunque seguro que las habéis escuchado mil veces, vuelvo a repetir las recomendaciones para que las tengáis siempre muy presentes. Lo primero es no salir en las horas de máxima exposición al sol, quedaos en casa entre las 12 y las 17 horas, no exponerse de forma prolongada al sol y utilizar un protector solar con un alto índice de protección, vestir ropa holgada, fresca y de colores claros y no olvidéis los gorros, buscar la sombra y los lugares frescos. Es necesario hidratarse regularmente. De todas las recomendaciones esta es la más importante. Para mantener el cuerpo convenientemente hidratado se debería ingerir entre 2-2,5 litros de agua al día, lo mejor es llevar siempre una botella y beber a pequeños sorbos cada cierto tiempo. Y, por supuesto, no intentéis hidrataros con cafeína o alcohol, pues tienen un efecto diurético que contribuye a la deshidratación. Es importante también alimentarse bien, olvidar las comidas copiosas y muy condimentadas y reemplazarlas por ensaladas y frutas, que ayudan a hidratarse.

Si con este artículo logro que toméis conciencia de lo peligroso que son los golpes de calor, me doy por contenta, con mi padre todavía estoy intentándolo. Os ruego que no os descuidéis, la principal causa de los fallecimientos en verano son los golpes de calor. Y los consejos a seguir son muy sencillos, y además creo que es de lógica, hasta nuestro cuerpo nos envía todo tipo de advertencias para evitarlos. Así que escuchad a vuestro cuerpo.


Imagen de - edad de niebla -

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