• Merche Toraño

En la radio no todo es el lenguaje

La importancia de la voz

13 de febrero, Día Mundial de la Radio



Después de haber escuchado una grabación en la que un conocido filólogo se manifiesta con énfasis sobre la importancia del uso de un correcto lenguaje en los medios de comunicación, no puedo dejar de sentir un cierto desencanto al comprobar el escaso interés que este intelectual muestra hacia el necesario instrumento que es la voz en los medios hablados para la difusión efectiva de aquello que se comente y sin la que, especialmente, la radio nunca podría clasificarse como medio de comunicación hablado.


La radio, al no contar con el apoyo visual, es el medio de lo invisible y hay que romper esa invisibilidad con el impacto del mensaje, creando con el sonido la evocación de las imágenes en la mente de quien escucha.


Sin poner en duda que el lenguaje supone la más importante herramienta de que disponemos los humanos para comunicarnos, y que está claro que es de suma importancia o condición indispensable su correcta utilización, también hay que tener en cuenta que, con el audio, el mensaje entra por el sonido y que la radio es un medio que permite que se hagan otras cosas al mismo tiempo que se escucha, tal vez ahí radique su éxito. No se puede pretender, por tanto, que los oyentes, cuando les interesa un tema, tengan que hacer un esfuerzo de atención para comprender lo que se intenta transmitir con una mala vocalización o que tengan que soportar, sin cambiar de emisora, la tortura de una molesta voz chillona, engolada o áspera.


Un periodista radiofónico, además de estar obligado a conocer las reglas y técnicas del lenguaje tiene que tener “voz” pero es, lamentablemente, bastante frecuente en muchas emisoras actuales, escuchar a locutores con evidentes defectos fónicos o de dicción, que "cantan “ los comunicados o con voces chillonas, poco agradables para el oído de quienes escuchan. Muchos podemos aprender a ser periodistas , pero la calidad de la voz, aunque se puede llegar a educar hasta cierto punto, es algo innato y, desde mi opinión, condición sine quanum para ejercer la profesión de locutor/locutora. No habría que perderse en aquello de que “los árboles no nos dejen ver el bosque” y empecinarnos solo en el purismo de la lengua olvidando que no puede haber lenguaje oral sin una locución que lo pregone, y que ésta requiere una voz.

Son virtudes de un buen comunicador tener claro el mensaje, a quien lo dirigimos, y prever las susceptibilidades y emociones, positivas o negativas, que se pueden despertar en el receptor, pero todo esto ganaría en efectividad con una voz que envuelva con la suavidad y cadencia, que sugiera con la calidez, que asevere con la gravedad y que seduzca con el tono. Desde el punto de vista colectivo o de masas y según mi sentir, lo fundamental en un medio de comunicación es “llegar”, tener capacidad de transmitir desde la nitidez y lograr así con eficacia que el mensaje consiga su objetivo.


Para hacernos una idea de lo que la voz significa en la radio solo hay que reparar en cómo la utilizan y de qué forma suena la de esos profesionales considerados líderes del medio (Luis del Olmo, Carlos Herrera, Julia Otero, Iñaki Gabilondo…).Vamos a imaginarlos con voces chillonas, ásperas con deficiente dicción o vocalización dudosa ¿Estarían clasificados entre los mejores (No digo los sensacionalistas, digo los buenos) de la radiodifusión española por muy correctamente que se expresaran desde el punto de vista lingüístico? Uno va con lo otro y lo otro con lo uno.


Defendamos la lengua pero no olvidemos que sin la voz humana la radio no sería LA RADIO


Ilustraciones de EvaRami.studio

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