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  • Foto del escritorMerche Toraño

Fue confundida con un espia ruso


Carmen de Burgos, “Colombine”, solía relatar en sus crónicas las peripecias que pasaba en su vida de reportera y os cuento una de ellas que publicó El Heraldo de Madrid .


En una ocasión, volviendo de Cabo Norte (maravillada de la gente escandinava y de adelantados que estaban como sociedad con respecto a España), queda atrapada en un tren en Alemania recien comenzada la Guerra Mundial. Y describe las multitudes que se empujaban para subir a los trenes y el maltrato de los soldados alemanes a los rusos que querían salir de Alemania y cómo los embarcaban a golpes de culata. Cuenta de qué forma, en uno de esos cambios de tren, un tipo “rubicundo y rojizo” , así lo llama, empuja a su hija haciéndola gritar de dolor. Carmen se abalanza sobre él y le empuja por el cuello. El tipo se vuelve sorprendido y al verla, tan grande, se le ocurre gritar ¡“UN RUSO VESTIDO DE MUJER”! La multitud se agolpa en torno a ella, unos policías intentan detenerla, pero consigue zafarse de ellos; su hija llora desde el interior del vagón y le estira los brazos, pero no llega, Carmen alcanza a subirse al estribo y, de pronto, una mano tira de ella y logra meterla en el ferrocarril. Era un joven oficial alemán que le dijo que las había seguido con interés porque las veía en peligro. Las deja en una estación cercana y le entrega a la mujer un papel en el que había escrito: “ Somos españolas y rogamos que nos lleven hasta nuestro cónsul”. Esa noche durmieron en la estación y a la mañana siguiente, cuando se disponían a subir de nuevo a un tren, un soldado les exigió un pago para permitirles la entrada. Carmen no tenía dinero alemán y le dio un franco, el tipo continuaba gritando y la reportera le ofreció otro. Tampoco fue suficiente y tuvo que entregarle un tercero que, al final, fue la llave para que accediera, aunque no con buenos modos, a dejarlas subir. La historia continua hasta que, al fin, las llevan al consulado y más tarde, la embajada española consigue que la dejen irse sin más problemas.


Pero no es por este episodio por lo que es conocida Carmen de Burgos sino porque fue prolífica escritora, periodista, activista, maestra, pedagoda, y la primera mujer contratada como redactora de un periódico, el diario ABC y corresponsal en la guerra de Melilla. Viajó hsta allí escondida en un un barco mercante para relatar lo que ocurría en esa guerra del RIF. Y lo contaba en unas crónicas que rezumaban dramatismo. Emprendió la primera campaña en prensa en favor del divorcio, luchó por el sufragio femenino y la independencia de la mujer. Era antibelicista y escribía cosas como :


” El mundo civilizado pone el fusil en la mano del hombre, le da orden de matar, y si el hombre arroja el arma y rehusa ser homicida se le trata como delincuente… Todo hombre debe ante todo, y cueste lo que cueste, negarse a tal servidumbre".



Era muy adelantada a su época hasta el extremo, que hace más de cien años, esta mujer ya hablaba en sus artículos de la igualdad de salario entre hombres y mujeres. Y ahora, que lo de usar el femenino para términos que de forma genérica utilizan el masculino está provocando discrepancias, tenemos que saber que en 1924 ya se cuestionaba en la prensa el lenguaje inclusivo. El 15 de diciembre de ese año, Carmen de Burgos ya escribía en la revista Nuevo Mundo un artículo que tirulaba ¿Concejal o concejala? ¡ Ya hace un siglo! En 1904 forma en Madrid un grupo que llama El club de los matrimonios mal avenidos. En 1908 fundó la Alianza Hispano Israelita y entre otras muchas iniciativas en 1927 publicó La mujer moderna y sus derechos. Estaba basado en algunos de los artículos que había escrito en sus columnas. Muchas de las reivindicaciones legislativas que exponía en ese libro se tuvieron en cuenta en la segunda república. Pero fue más tarde considerado altamente peligroso, y prohibido, por el régimen de Franco.


Como a tantas mujeres en esa época, siglo XIX y principios del XX, la vida no le resultó fácil ni tan siquiera habiendo nacido en una familia de la pequeña burguesía almeriense. Se casó muy joven, a los dieciséis años con un chico doce años mayor que ella. Tuvo una vida matrimonial muy dura repleta de infidelidades, alcohol y maltrato “un insufrible matrimonio “ como ella misma decía. Esta infelicidad de pareja, unida a la muerte de dos de sus hijos a los pocos días de nacer, motivan a Carmen a dejar a su marido y marcharse con la única hija que le quedaba a vivir con sus padres. Estudia magisterio y, aunque supera unas oposiciones como maestra en Guadalajara, prefiere irse a Madrid donde un tío suyo le encuentra un trabajo como maestra y continúa estudiando para opositar como maestra superior en la Escuela Normal. Trabajó de luz a luz para salir adelante, colaboró con periódicos importantes en los que firmaba sus publicaciones con seudónimos diferentes para que no fuese siempre el mismo nombre. Si en la Hemeroteca Nacional o en algún periódico antiguo leéis artículos firmados por “Gabriel Luna”, Perico de los Palotes”, “Honorine”, “Marianela” o “Colombine”, que fue el que más utilizó” y por el que más se la conocía, sabed que detrás de ellos, está siempre Carmen de Burgos.


La escritora y periodista convivió 12 años con Gómez de la Serna del que se separó a raíz de un turbio episodio en el que estaba involucrada la hija de ella que ya había entrado en la treintena y le había dado algunos otros disgustos. Carmen era cardiaca y el 9 de octubre de 1932 mientras participaba en una reunión política del Círculo Radical Socialista se encontró mal y falleció al día siguiente .


Fue una mujer viajera, trabajadora, inteligente y valiente y aunque su legado literario y periodístico era muy importante y extenso fue silenciado y destruido después de la Guerra Civil Española y los pocos originales encontrados se deben a particulares que los escondieron con celo.



Imagen: B. y D. del Instituto Cervantes

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