• Belén Matanza

Hepatitis A infantil



Cuando parecía que nos estábamos recuperando del caos producido por la pandemia, nos despertamos con una nueva alarma, y esta vez en niños pequeños, como imagino que todos ya conocéis, estoy hablando de los casos de hepatitis A infantil.


Según datos facilitados por la OMS el pasado día 10 de mayo, hasta la fecha se han registrado 348 casos de esta enfermedad, distribuidos en 20 países, con otros 70 casos adicionales que se están investigando en otros 13, y que están pendientes de clasificación a la espera se completen las pruebas.


Tan sólo en 6 países ha habido más de 5 casos. En Inglaterra se han detectado 160, y España suman ya 26 casos. Los primeros se detectaron en Escocia el día 5 de abril, concretamente 10, en niños menores de 10 años y en Estados Unidos se están investigando otros 109 casos, de los que se han notificado 5 fallecimientos.


Se están realizando investigaciones sobre la causa de esta enfermedad, barajándose varias hipótesis. Se analizaron 151 casos para detectar el adenovirus mediante cualquier tipo de muestra de las cuales el 59,6% resultaron positivos. Para la prueba de Sars Covid el 11,6% resultaron positivos. Los resultados de la serología solo estaban disponibles para 19 casos, de los cuales el 73,7% tuvieron un resultado positivo. De los 56 casos con datos sobre la vacuna el 83,9% no estaban vacunados. Incluso ha trascendido que la Agencia de Sanidad británica estaba investigando si existía un vínculo entre la inflamación del hígado entre los niños y los perros, dado que las ¾ partes de los pequeños afectados vivían en familias con perros, pero el estudio no ha sido concluyente dado el elevado numero de familias con mascotas en este país, preferentemente perros.


Las hipótesis más avanzadas sitúan el origen de la enfermedad en la disminución de la circulación de los adenovirus en los niños pequeños como consecuencia del confinamiento, con lo cual los niños no se habituaron a la presencia de estos virus, y lo que en principio suele ser una infección leve, se agravó con una insuficiencia hepática que, en algunos casos ,puede requerir un trasplante de hígado e incluso producir el fallecimiento del paciente. Otras hipótesis hablan de la aparición de un nuevo adenovirus y de la acción de una coinfección entre el adenoma tipo F41 y el Sars Covid, que se convierten en la puerta de entrada de otros agentes infecciosos como el virus de la hepatitis A.


Los síntomas más habituales son la ictericia, el dolor abdominal, los vómitos y las diarreas,


Pero no debemos alarmarnos, pues no existen razones para pensar en un aumento exponencial de los casos de hepatitis de origen desconocido, y los pediatras están sobre alerta en la detección de los nuevos posibles casos, recomendando a los padres simplemente que estén pendientes de la aparición de los probables síntomas en sus hijos especialmente la ictericia.


Por experiencia confirmo que es más fácil decirlo que ponerlo en práctica y sé lo asustada que estaría si mis hijas fuesen pequeñas y la sobreprotección que por instinto desarrollamos todas las madres, pero la realidad es que el número de casos que se han producido son relativamente pequeños y que las investigaciones sobre esta patología están muy avanzadas, aunque a día de hoy todavía no haya resultados concluyentes.


Imagen de - edad de niebla -

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