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  • Foto del escritorMerche Toraño

Hildegart Rodríguez, "la virgen roja"


Noticia del 9 de junio de 1933 en el Heraldo de Madrid


Hildegart Rodríguez nace en Madrid el 9 de diciembre de 1914. Su madre la concibió para que fuera una niña prodigio y una mujer especial. Su final es uno de los más terribles que conozco en la historia del periodismo femenino reivindicativo en España.


Según todos los indicios, leía a los dos años y a los tres ya escribía. Cuando tenía ocho hablaba cuatro idiomas. A los once instruida y guiada siempre por su madre, impartía conferencias sobre sexualidad y feminismo, ¡estoy hablando de una niña de once años! El feminismo sería una idea que defendió desde el socialismo primero y mediante otras posturas después. A los 17 años, con nota de sobresaliente, fue licenciada en derecho, convirtiéndose con ello en la abogada más joven de España, Pero además empezó a estudiar Filosofía y letras, y Medicina. Fue feminista a ultranza con un posicionamiento muy vanguardista porque tenía conocimiento de lo que se decía y estaba ocurriendo en otros países, sobre todo de Europa. Hablaba de educación sexual, de la esterilización, del control de la natalidad y del divorcio cuando todos esos temas eran casi tabús en España en esos momentos. En su corta vida publicó 16 monografías, 15 libros y sus trabajos sobre algunas materias, como sexología, eran más que conocidas y valoradas por personajes muy importantes de otros países. Ya a los 14 años de edad publicaba en periódicos y revistas (El Socialista, La Tierra, Estudios, Horto, Sexualidad, Renovación,La Libertad, La Gaceta Médica, en el diario santanderino La Región, El Heraldo de Madrid y otras publicaciones) A los15. Hildegart era ya una figura de prestigio internacional como sexóloga y experta en filosofía, además de como periodista. Fue muy activa en el movimiento por la reforma social en España y su conexión con Europa. La erudición de Hildegart, siendo aun tan jovencita, era tan conocida que mantenía correspondencia con personajes muy importantes que la admiraban mucho, entre los que se encontraba el médico y sexólogo británico Havelock Ellis. que la bautizó con el apodo de”la vírgen roja”. Estaba muy asombrado este médico de que una chica sin experiencia en el sexo, como ella misma confesaba, pudiera escribir con tanta sabiduría y desenvoltura semejantes cosas sobre un tema que desconocía Fue secretaria y fundadora de la Liga Española para la Reforma Sexual que estaba presidida por el doctor Gregorio Marañón, Era un movimiento que defendía la emancipación femenina en el ámbito sexual, aunque a Hildegart el férreo control que su madre ejercía sobre ella le impedía esa libertad, Y es que, para la mente paranoica de Aurora, la madre, el amor entre un hombre y una mujer era un placer animal de la carne y, por tanto , el peor de los enemigos de la mujer. Es paradójico que ella, que la había instruido en sexualidad pensara precisamente así y le prohibiera a su hija tener relaciones. El escritor HG Wells (La máquina del tiempo, El hombre invisible, La guerra de los mundos…) que se carteaba con ella, y a quien Hidelgart hizo de guía en su visita a Madrid, conociendo la tiranía materna a que estaba sometida, le llegó a proponer colaborar con él como secretaria en Londres.


Pero la historia de Hildegart no puede desligarse de la de su madre


Aurora Rodríguez Carballeira, que era una coruñesa cuyo año de nacimiento parece que fue 1879, digo, perece, porque como ella acostumbraba a mentir sobre esto hay versiones diferentes, aunque 1879 es la fecha que más se cita. Esta mujer pertenecía a una familia rica y siempre echó de menos una educación oficial. aunque había adquirido cultura a base de leer libros en la gran biblioteca de su padre que era un hombre de ideas muy liberales y progresistas.


Aurora tenía una hermana, Josefa, que tuvo un hijo de soltera y, para rehacer su vida, marchó a Madrid, dejando al niño, Pepito, en Galicia. Aurora, que tenía entonces 16 años. quedó al cuidado del pequeño y se volcó en su educación hasta el punto de convertirlo en niño prodigio, y ella misma lo enseño a tocar el piano. Cuando la madre pudo hacerse cargo del niño lo llevó con ella, a Madrid y fue en esta ciudad donde se convirtió en el famoso músico Pepito Arriola, conocido en la capital de España como el Mozart gallego. Pero Aurora, que había dedicado sus energías en instruir y modelar a su sobrino, quedó frustrada en su obra y ella, que era de ideas muy reformadoras y con una gran fijación eugenésica, decidió tener un hijo propio, y si era niña mejor, para convertirla en lo que ella querría haber sido, un ejemplo en la práctica de sus ideas, y dedicara su vida a defender los derechos de la mujer... que fuera su otro yo, aquello a lo que ella no había podido acceder aunque lo deseó toda su vida. Pero para procrear necesitaba un hombre, y lo buscó. Eligió a alguien inteligente, solo, y que nunca le pudiera reclamar a su hija, un clerigo de Lérida llamado Alberto Pallás. Y no lo engañó. El sabía que Aurora solo le quería para que la hiciera madre, iba a ser como ella decía, “tan solo su colaborador fisiológico”. La mujer planificó muy bien todo. Tuvo unos tres encuentro sexuales con el hombre, según se cuenta en Santander, y cuando supo que estaba embarazada se marchó a la capìtal de España para que su hijo o hija naciera allí,


Al final, el parto le entregó una niña a la que iba a darle la educación y la vida que la mujer tenía tan programada. Logró que Hildegart se convirtiera en un personaje intenacional cuando todavía era una niña y una adolescente. La proyectó para que fuera un ejemplo de mujer del futuro, como quien encarga un robot a una fábrica sin tener en cuenta que lo que quería traer al mundo era un ser de carne y hueso que iba a experimentar sentimientos, obtener relaciones y tal vez conseguir criterio como así ocurrió.


Resultaba paradójico que esa mujer que quiso tener una hija para que fuera el paradigma de la libertad femenina la privara, además de forma enfermiza, de esa misma libertad que ella le había inculcado .en una enseñanza que iba a llevar a la joven a un gran compromiso político, a tener su propio criterio, a intentar su propia emancipación y a querer liberarse, sobre todo, de su madre. La relación de dominio que Aurora había ejercido sobre la niña desde el mismo día de su nacimiento se iba deteriorando al mismo ritmo que aumentaba la paranoia de la mujer. Aurora veía que Hildegart se iba haciendo mayor, pensaba que su hija podía estar teniendo interés por los hombres, comenzó a recluirla en casa y apenas la dejaba salir. La joven necesitaba huir de la influencia materna y marcharse, pero cada vez que lo planteaba su progenitora amenazaba con suicidarse, incluso un día hizo el amago de tirarse al vacío desde la terraza de su casa en Madrid. Aurora no estaba dispuesta a permitir que por segunda vez una de sus obras, otro de sus experimentos, se volviera a ir de sus manos. Pensando ya que su hija se alejaba y no iba a cumplir el proyecto para el cual ella la había traido al mundo, y convencida de que era su obra exclusiva y solo de ella, el 9 de julio de1933, le pidió a su sirvienta que sacara de paseo a los perros. Eran las ocho y pico de la mañana, y mientras Hidelgart dormía todavía en su cama sus 19 años, su madre le disparó tres tiros en la cabeza y uno en el pecho, la mató en el acto.



Hildegar era muy conocida y querida y su asesinato tuvo una gran repercusión mediatica y social que ocupó páginas en todos los perióodicos. El Heraldo de Madrid publicaba la tragedia con el siguiente título: “Como el escultor descontento de su obra, hace pedazos el molde”.


En el juicio del asesinato, Aurora Rodríguez Carballeira no mostró ningún remordimiento. Su hija era su obra y podía destruirla cuando lo considerara.


Esta madre monstruo fue condenada a 26 años de prisión de los que cumplió la mayor parte en el centro psiquiátrico de Ciempozuelos donde murió a consecuencia de un cáncer .Y fue en este hospital donde en 1987 el psiquiatra asturiano Guillermo Rendueles encontró el historial clínico de esta mujer en el que figuraba: "esquizofrenia paranoide".


*Eugenesia: la ciencia del buen hacer. Eugenismo. Movimiento político-ideológico. consistente en la idea de la mejora biológica natural de la población)


Imágenes de la Hemeroteca Nacional

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