• Merche Toraño

Indicadores corporales que nos ayudarán a descubrir si alguien nos miente


Merche Toraño


La comunicación no verbal comprende el conjunto de las expresiones que acompañan a lo que decimos y en una interacción comunicativa las señales no verbales son muy importantes a la hora de interpretar el significado de los mensajes.


En una conversación los sujetos pueden sustituir o complementar las palabras con indicadores corporales, gestos o emblemas, que son conocidos por todos los pertenecientes a una misma cultura, que utilizamos de forma deliberada o inconsciente debido a condicionamientos culturales y que se interpretan, a veces, como actos intencionales por parte de los observadores, independientemente de que el emisor las ejecute de forma inconsciente o no, como asentir con la cabeza, mover los brazos para saludar , encoger los hombros…


Estos emblemas se convierten en deslices que revelan que un sujeto está mintiendo cuando solo aparece una parte del emblema y no la acción completa o no se expresan frente al interlocutor en el espacio que hay entre la cintura y el cuello.


También están los llamados ilustradores (porque ilustran estados de ánimo o emociones concretas: sorpresa, preocupación, asco, etc) que utilizamos para proporcionar énfasis a una frase o una palabra. Suelen llevarse a cabo con las manos aunque pueden aparecer en las cejas, los párpados superiores y en otras partes del cuerpo. Y es que con la comunicación gestual podemos completar los significados de los mensajes verbales y hasta contradecir lo que estamos expresando con palabras.


Junto a Psicología de la comunicación y Fotoperiodismo, Teoría de la comunicación interpersonal fue una de mis asignaturas preferidas cuando estudié Periodismo. En ella pude entender el desarrollo de la Cinética, ciencia que consiste en el estudio de los movimientos corporales como forma de comunicación. Comprende la investigación del contacto visual, las expresiones faciales, los gestos, las posturas corporales y la voz.


A partir de los años setenta en el área de la psicología se comenzó a investigar a fondo acerca del fenómeno de la mentira y como consecuencia de todas esas investigaciones, se ha llegado a conclusiones específicas que determinan cuatro procesos en la conducta mentirosa.


Activación que consiste en un incremento de determinadas actuaciones para controlar los canales comunicativos del individuo mientras mienten

Control. Una mentira hay que elaborarla para que resulte creíble y es difícil mientras se está mintiendo controlar simultáneamente todos los canales de comunicación (dilatación de la pupila, perturbaciones en el habla, pestañeo, etc.)

factores cognitivos. Crear los detalles de una mentira supone mayor esfuerzo que decir la verdad y el mentiroso necesitará más tiempo para expresar una frase o, si se diera el caso de que llevara la mentira preparada, para responder a las réplicas que se le hagan.

factores afectivos. Las emociones más comunes asociadas a la mentira son la ansiedad, el miedo, la culpa y hasta algún tipo de euforia. Es sumamente difícil o imposible controlar a la vez todos estos factores lo que desemboca en discrepancias entre cara-cuerpo, tono de voz, cara-voz,etc. Y eso es lo que va a delatar a la persona que está mintiendo.


Para no hacer este artículo demasiado largo, voy a sintetizar mucho, centrándome en esos signos en los que tenemos que reparar cuando nos interesa saber si nos están mintiendo.


En la cara hay tres partes expresivas: ojos, nariz y boca que acostumbramos a utilizar según el estado subjetivo de nuestras emociones En las expresiones faciales se transmiten las seis emociones básicas: la ira, la felicidad, el miedo el asco o rechazo, la tristeza y la sorpresa


Pero cuidado, no vayamos a juzgar a alguien como mentiroso solo porque creamos muy evidente una de estas señales que os voy a desvelar a continuación, porque algunas de ellas, de forma individual, incluso junto alguna otra, pueden ser indicio de timidez, inseguridad u otros factores de origen emocional que afecten a una persona en ese momento. Para asegurarnos de no equivocarnos al creer a alguien mentiroso, hay que observar todos los indicadores que os voy a detallar, unificarlos e ir construyendo con ellos una valoración rigurosa.


Los ojos


Acostumbramos a utilizar los ojos para indicar estados de interés, sorpresa, enfado…

Y el contacto visual es muy importante para para la interacción comunicativa. Con las emociones se nos dilatan las pupilas sin que podamos provocar esta expresión de manera voluntaria al estar generada por el sistema nervioso autónomo Ante determinadas emociones tendemos a apartar la vista y dirigirla hacia el suelo, a lo lejos, hacia arriba o apretarla si nuestro sentimiento es de culpa, de vergüenza de asco etc. Pero es probable que un mentiroso, si no esté sintiendo lo que dice, haga esfuerzos por no desviar la mirada a sabiendas de que los podríamos pillar. Esos signos involuntarios que se pueden detectar en alguien que miente como el movimiento del párpado que se vuelve más intenso y la dilatación de la pupila demuestran una emoción pero no indican el tipo de emoción, por eso, hay que observar al mismo tiempo otros deslices corporales y verbales que, en conjunto, van a traicionar a quien pretende engañarnos.


Expresiones faciales e ilustradores corporales


Las expresiones faciales se muestran, generalmente, iguales para una misma acción en los dos lados de la cara. Cuando son más intensas en un lado que en el otro puede deducirse que lo que nos dicen no es real. La sonrisa no sincera es menos simétrica que la sincera porque no va acompañada por la acción de los músculos orbiculares de los párpados La falsa se esfuma de forma abrupta por lo general y solo muestra movimientos en la parte inferior de la cara y en los párpados inferiores. No confundamos esto con las expresiones unilaterales, debidas a conductas convencionales, como levantar la comisura del labio superior para indicar que no estas convencido de algo, etc .


Otro indicador puede ser la permanencia temporal. Las expresiones faciales (sorpresa, susto , etc) que duran más de cinco o diez segundos no son sinceras, las verdaderas son muy breves, de menos de un segundo desde su aparición hasta que desaparecen.


Luego están los llamados ilustradores corporales porque ilustran de diferentes formas para aportar énfasis a lo que decimos con las cejas, los párpados superiores u otras partes del cuerpo como las manos . Por ejemplo, poner el dedo en la frente en ademán de pensar o girarlo sobre sí mismo para indicar vueltas etc En el contexto de una comunicación mendaz se tiende a reducir el número de ilustraciones por falta de implicación emocional con lo que se dice. El interés o el entusiasmo fingidos se pueden evidenciar por una falta de ilustraciones con las que habitualmente acompañaríamos a esas palabras de ser cierto el sentimiento que mostramos. También se reducen si el individuo habla con precaución de lo que se va a decir.


Indicadores verbales


Cuando una persona miente tiene en cuenta lo que su interlocutor sabe respecto al tema que tratan y debe tener cuidado con lo que dice para no caer en contradicciones con relatos que haya hecho en otras ocasiones por lo que el proceso psicológico que opera en su cabeza es complicado, y sincronizar todos los aspectos antes comentados resulta casi imposible, produciéndose en el que miente incongruencias, lentitud en el habla, evasivas, negación, silencios, refuerzo verbal para la credibilidad, circunloquios, afirmaciones insistentes, respuestas retorcidas que intentan conducir a la confusión de quien los escucha, (o lee, en informes, por ejemplo) , cambios en la voz, todo ello consecuencia de esa falta de control cara-cuerpo, cara-voz. tono de voz. La persona que miente acostumbra a utilizar respuestas cortas, responder con la devolución de la pregunta, procura no ser muy explícito en la información, trata de evitar las respuestas directas contestando con evasivas, risas nerviosas o desproporcionadas, manifestaciones de sentirse ofendido o molesto, responde con ataques al interlocutor, y por supuesto, la negación ante una pregunta directa.


Como deduciréis, no es siempre fácil “pillar” a los mentirosos o por lo menos a algunos, ya que existen expertos en mentir y para descubrirlos hay que recurrir a profesionales cualificados para esa tarea, pero hay otros mentirosos que personalmente clasifico en muy tontos y menos tontos, que se engloban en la generalidad y que son más fáciles de descubrir. Así que con estas pautas para que comencéis a practicar, un poco de habilidad, utilizando palabras claves que los desconcierten en momentos puntuales y alguna cosilla más que iréis aprendiendo con vuestra observación, porque como en otros aspectos humanos, cada mentiroso es un mundo, os aseguro que tendréis a raya a quienes os mientan.


En la próxima ocasión os hablaré de la mentira por escrito que “haberla hayla”




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