• Estrella Collado

Julióbriga, una ciudad romana en Cantabria




La ciudad romana de Julióbriga fue fundada en el año 15-13 a.C. como consecuencia de la división política e integración administrativa de las poblaciones sometidas por Roma. En este caso tras las guerras astur-cántabras, como el último reducto que le quedaba a Augusto en la Península Ibérica para conseguir su objetivo: la Pax Romana.


Los romanos pisaron las península Ibérica por primera vez a finales del s. III, en el contexto de la II Guerra Púnica logrando vencer a Cartago. Y a lo largo de siete siglos fue una provincia más de Roma. Desde que comienza su asentamiento en estas tierras se inicia paralelamente un proceso de romanización, que se expande al tiempo que la dominación y que consiste en asimilar, por parte de los pueblos conquistados, costumbres, instituciones políticas y sociales, religión y tradiciones de los romanos. Su legado ha llegado hasta nuestros días, teniendo como consecuencia más evidente la latinización. En ese avance por la romanización de estos territorios, los romanos encontraron un hueso duro de roer. Y durante algunos siglos los pobladores del noreste peninsular les complicaron mucho este proceso.


Augusto fue quien consiguió poner fin a la feroz resistencia de las tribus indómitas norteñas, tras las Guerras astur-cántabras. Y estableció la organización territorial y política de Hispania que dividió en las provincias de la Tarraconensis, la mitad norte, la Bética, actual Andalucía y la Lusitania que abarcaba la actual Extremadura y Portugal.


Entre Cantabria y Palencia, en la localidad de Retortillo, se ubica Julióbriga que surge como fruto de esa integración administrativa de las poblaciones sometidas por Roma, en este caso, después de muchas complicaciones que hicieron que el propio Augusto viniera en persona a dirigir la contienda perdió su primera águila y enfermó. Tuvo que enviar a su yerno Agripa a la última guerra contra los rebeldes del norte de Hispania. Ostentó cierto rango siendo la capitalidad de los cántabros durante los siglos I y II d.C. Esta ciudad fue fundada por la Legio IV Macedonica romana, su nombre es un homenaje a Julio César, padre adoptivo de Octavio Augusto. Se sitúa en una colina, sobre un poblado cántabro, permite divisar el valle de Campoo, ahora inundado por el embalse del río Ebro, con el Pico Tres Mares como guardián del territorio. Una situación estratégica del paso de la meseta hacia la costa. A lo largo del siglo I d.C, se finaliza su articulación.



Esta ciudad está documentada desde la antigüedad pero su localización física y las excavaciones se llevan a cabo en la década de los años 50 del siglo XX. Hay pocos restos, pues seguramente, el pueblo de Retortillo construido encima dificulta las excavaciones. Aún así es muy recomendable una visita guiada que nos llevará por el Foro, construido en época de la dinastía Flavia en los años 80-90 d.C, que se corresponde con el momento de mayor esplendor de Julióbriga. Constituye el centro neurálgico de la ciudad entre sus dos calles principales: cardum (N-S) y decumanun (E-O). A través de sus pórticos se llegaba al templo de Júpiter, al lado, podemos ver una iglesia románica del siglo XII, y un cementerio utilizado desde el s.VI. También forma parte de la ciudad la calle porticada, que no es el típico trazado romano ortogonal, debido lo accidentado del terreno. Esta vía estaba porticada desde el Foro hasta el lugar denominado la Llanuca, donde se ubicaban las más importantes villas de la urbe con más de mil metros cuadrados. Al lado del yacimiento han recreado una casa romana como las que hubo en los tiempos de mayor apogeo. La Domus, una casa musealizada que reproduce dimensiones, alzado y distribución de la vivienda de Los Morillos, construida a finales del s. I d.C. El visitante puede comprender como vivían sus moradores, como eran sus muebles, sus estancias y pertenencias. En la planta superior encontramos una exposición con los principales hallazgos arqueológicos en el yacimiento, relacionados con la vidas cotidianas de sus habitantes.


Resulta muy interesante el recorrido tanto por la ciudad, cuyo acceso es libre con carteles explicativos, como la visita guiada a la Domus, de unos 45 minutos de duración y un precio de entrada muy asequible.



Imágenes¡s de - edad de niebla -

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