• Estrella Collado

Entrevista a Julia Conde


Funcionaria jubilada. Autora y directora teatral. Creadora del proyecto teatral que dirige para personas mayores en Pozuelo de Alarcón.



Julia Conde


Existen lugares mágicos donde el dolor y la tristeza parecen bajar de intensidad, ese lugar es un escenario y todo el ritual que conlleva . Y momentos entrañables que favorecen positivamente la salud física y mental. Por esta razón Julia pensó hace ya muchos años que la “dramaterapia” podría ser uno de esos espacios evasivos y recreativos donde expresar sentimientos y emociones, trabajar la memoria y la autoestima y en definitiva para hacer mucho bien a las personas mayores. Julia además de todas sus funciones en el grupo, crea junto con otras personas los vestuarios y los decorados.


-Julia, has ejercido de esposa, de madre de cuatro hijos y has trabajado como funcionaria, a la hora de tu jubilación, en lugar de tumbarte a “la bartola” en tu casa para gozar de un merecido descanso, decidiste apostar por envejecer activamente, concepto tan actual ahora, ¿Qué te ha motivado a tomar esta decisión de dedicar tu tiempo a los más mayores?

-El día del funeral de mi madre, un coro y una orquesta formados por más de cuarenta personas llenaban media iglesia. En esos momentos comprendí lo feliz que mi madre había sido los últimos quince años de su vida al formar parte de ese colectivo de personas mayores que acudían todos los días al Club de Jubilados de Pozuelo de Alarcón, y me sentí profundamente agradecida por ello.

Así que cuando me propusieron organizar un taller de teatro allí, no lo dudé un instante. Y lo que empezó con cinco participantes en el año 2004, en la actualidad somos veinte y eso que hemos puesto un límite de plazas.


-¿Cuándo apareció tu interés por las artes escénicas?


-Un día vi que mis hijos ya no me necesitaban todas las tardes para hacer los deberes, y decidí hacer algo que de verdad me gustara. Así que me apunté a un taller de teatro para retomar la afición que desde muy pequeña había sentido en el escenario de mi primer colegio.




-Has llevado la magia por el teatro como revulsivo para ilusionar al colectivo de personas mayores, ¿Cómo ha sido esta experiencia?


-Lo que al principio empezó de una manera un poco egoísta, para salir del pozo de tristeza en que estaba cayendo, resultó ser tan gratificante para ambas partes, que ahora nos hemos convertido en un grupo de amigos en donde se respira tanto cariño, que no podemos pasar un día sin saber unos de otros, y hemos seguido funcionando a pesar del confinamiento.


-De veras… como lo habéis hecho?


-Como a finales de marzo nuestro grupo de whatsapp se llenó de discusiones políticas que no llegaban a ninguna parte, les propuse dedicarnos a hacer cortos de vídeos para llenar las horas del encierro. Y así hicimos una serie a imitación de esas que vemos en la tele, y cada día a las siete de la tarde presentábamos un capítulo de “Amor en tiempos de virus”


-Extraordinaria idea para tiempos duros y tristes ¿Cómo lo organizabas para que pudieran participar todos?


-Como querían participar todos, hicimos “El sueño de una noche de primavera”


-Suena a superproducción, manejando nuevas tecnología los abuelos, es algo que me parece fascinante...¿cómo lo habéis conseguido?


-Pues si, ante la propuesta preguntaban entusiasmados ¿Qué hay que hacer?..., ¿Qué hay que hacer? Y claro está o “desmayarse o atreverse”. Tras unas nociones rápidas, cada uno se grababa en su casa con el móvil, solos o con ayuda de algún miembro de la familia, y me lo enviaban…volvían a repetirlo si era necesario y luego uno de nuestros compañeros lo editaba, le ponía música y lo colgaba en yotube, y también lo colgaron todo en la página web del Ayuntamiento de Pozuelo. Resulto un gran éxito. Pero sobre todo fue muy divertido nos lo pasamos bien y nos olvidamos del confinamiento.


-¿Cuánto trabajo has desarrollado con el grupo a lo largo de todos estos años?


-A lo largo de los dieciséis años de andadura del grupo hemos puesto en escena numerosos montajes, entre ellos “La venganza de Don Mendo”, “Entremeses” de Cervantes, “Los Pelópidas”, “Retablo jovial” de Casona, etc. Y otros de creación propia.




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-Querrás decir obras escritas por ti?


-Bueno si, entre ellas hemos representado algunas en clave de humor como “A vivir que son dos días”, “Lisístrata en la Guerra de las Galaxias”, o “Romeo y Juliana”.

Todos estos montajes los estrenamos en Junio de cada año y durante el siguiente curso los llevamos por centros culturales y de mayores allá donde nos soliciten.

-Una interesante labor y una generosa aportación de mayores para otros mayores. Esto es sin duda envejecer activamente.


-Es cierto, ya que hay una gran ilusión por todos los proyectos, no solo representaciones de teatro sino también la realización de musicales que llevamos a las residencias de mayores en determinadas fechas del año. Y es satisfactorio ver como con tan poco son tan felices.


-Me imagino que tendrás muchas anécdotas en toda tu trayectoria dirigiendo al grupo de teatro de personas mayores de Pozuelo. ¿cuál recuerdas especialmente, porque te haya marcado emocionalmente, y otra anécdota con la que te hayas reído mucho?


-Como nuestras edades van desde los sesenta hasta los noventa y tantos, a lo largo de este tiempo, hemos tenido pérdidas muy importantes y sentidas, pero todos sabemos que la vida sigue y siempre los tenemos presentes en nuestro trabajo. La primera vez que se nos fue un compañero faltaban siete días para estrenar “Agua, Azucarillos y Aguardiente”. Él interpretaba un personaje importante y estaba muy ilusionado con el traje de torero que le habíamos confeccionado. Su foto presidía orgullosa el salón de su casa. Con el corazón en la boca tuve que ir a visitar a su viuda para pedirle el traje de torero pues otro compañero tenía que sustituirle. Fue un trago muy amargo, nunca lo olvidaré.

Por suerte los ratos divertidos son mucho más frecuentes, cada vez que nos acordamos de la llegada del rey Alfonso y su séquito en la “Venganza de Don Mendo” por el patio de butacas, todos con sus vestimentas medievales y cantando “Mi Jaca”, mientras ondeaban grandes banderas del Betis, del Atletic y del Real Madrid…nos morimos de la risa. Y cuando llegaban al escenario y acababa su escena, el “rey Alfonso” al ver que había tenido mucho éxito, no quería salir del escenario y no hubo más remedio que sacarle a empujones.


-¿Cuándo te iniciaste como autora teatral?


-No sabría decirlo exactamente. Como el elenco fue aumentando con los años, es difícil encontrar textos con tantos personajes. Al principio comencé haciendo adaptaciones de obras conocidas e inventando personajes. Otras veces resulta más fácil inventar el texto entero. Y en otras ocasiones pido ayuda a otros componentes del grupo y trabajamos al alimón, lo que es muy gratificante.


-¿A lo largo de todos estos años, en el plano personal, qué te ha aportado el teatro?


-El teatro es la válvula de escape que nos permite seguir adelante cuando parece que la vida se pone difícil. Los problemas se disuelven en cuantas pisas un escenario, porque estás en otra vida, eres otra persona. Por eso decimos que el teatro nos permite vivir muchas vidas en una sola.


-¿En cuál de las tres facetas te encuentras mejor, como actriz, autora o directora?

No podría decir en cuál de ellas me encuentro mejor. Sería como tener que elegir entre tres hijos. Sencillamente es imposible.


-Por último, ¿crees que hay suficiente cultura teatral en nuestra educación? Y ¿qué beneficios culturales y terapéuticos crees que aporta el teatro al colectivo de mayores?


-Siempre he pensado que en nuestra educación, en nuestros colegios, dan muy poca importancia tanto a la educación teatral como a la musical y eso me parece un gran error.

En cuanto al colectivo de mayores los beneficios son enormes. En nuestro grupo hay personas con estudios universitarios y otras que han aprendido a leer con más de cuarenta años.

Pero cuando comenzamos a preparar un montaje se produce un intercambio de conocimientos muy beneficioso para todos.

Por otro lado la utilidad terapéutica es evidente. Nadie allí habla de soledad. No existe. Una compañera nos comentaba un año después de enviudar : “¡gracias a vosotros he podido salir adelante!

Y es que tenemos un lema: ESTÁ PROHIBIDO PONERSE MALITOS.

Y desde luego funciona, porque ni este virus ha podido con nosotros.


-Gracias, os deseamos mucha salud y todo el éxito del mundo.


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