• Estrella Collado

La anestesia



El término anestesia proviene del griego y significa insensibilidad. Siendo definido como aquel acto médico controlado, donde se le aplican a un paciente fármacos para evitar el dolor y bloquear la sensibilidad táctil, en todo o en parte de su cuerpo.


Desde la antigüedad ha sido constante la búsqueda de sustancias para aliviar el dolor. Hace 4000 años los sunu egipcios –hombres de los que sufren- eran lo médicos que se formaban en escuelas especiales y trataban de curar o buscar remedios al sufrimiento de su país donde la brevedad de la vida de sus habitantes se debía a todo tipo de dolencias. Para ello contaban con los “papiros médicos” que ofrecían un compendio de recetas y prescripciones. En el mundo griego los galenos recetaban para los dolores fuertes una mezcla de polvo de mármol con vinagre. Los druidas celtas en Europa conocían las propiedades curativas de determinadas plantas. Los médicos del imperio de Mesopotamia habían estudiado todo un espectro de drogas naturales como la mandrágora, el opio y la adormidera, entre otras. Los mayas, los aztecas, los incas y todas las civilizaciones del continente americano eran expertos en las cualidades sanadoras y en los poderes analgésicos de la farmacopea natural. Hasta el siglo XVIII y en la búsqueda de algún sistema para evitar el sufrimiento humano, Franz Mesmer para anestesiar a sus pacientes recurre a la hipnosis.


En los últimos años del siglo XVIII, concretamente en 1799 comenzarán a conocerse los modernos anestésicos, como consecuencia de un accidente laboral del auxiliar de farmacia Humphrey Davy, al respirar protóxido de nitrógeno. Este gas fue descubierto veinte años antes por Joseph Priestley. Tras respirarlo accidentalmente el auxiliar experimentó tal estado de euforia que decidió compartirla organizando “quedadas” para colocarse con el gas que bautizó como “hilarante”. Davy descubre que con una exposición prolongada al protóxido de nitrógeno se inhibe el dolor, y propone utililizarlo para insensibilizar a los pacientes antes de ser sometidos a una cirugía. La propuesta no tuvo buena acogida por los riesgos del gas y porque fue hallado algo mucho mejor: la morfina. El médico alemán Frederic Sertürner descubrió esta sustancia en 1806. Pocos años después el americano Crawford Long realizó la primera intervención quirúrgica con éter. En 1845 el doctor Thomas Morton realizó una demostración en público en el Hospital General de Massachussetts aplicando anestesia total con un tapón de éter en el rostro. El éter había sido descubierto por el médico mallorquín Ramón Llull en 1275 al que llamó vitriolo dulce. En el siglo XV el médico suizo Paracelso experimentando con pollos descubrió que inhalando el vitriolo dulce, además de dormirse, perdían toda sensibilidad. Ninguno de ellos lo había experimentado con humanos ya que resultaba tóxico. Por fin en 1895 el médico escocés James Young Simpson. Tras experimentar en sí mismo y en sus ayudantes todos los compuestos volátiles que tenía a su alcance, descubrió las propiedades analgésicas del cloroformo.


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