• Belén Matanza

La molesta retención de líquidos



Si en una sala llena de gente preguntásemos quien no ha tenido alguna vez retención de líquidos, pocos brazos veríamos levantados.


La retención de líquidos es el nombre con el que coloquialmente se conoce el término médico “edema”. Sus síntomas principales son las piernas y los tobillos hinchados y la barriga abultada. Pero además suele ir acompañado de sensación de pesadez y se suele concentrar en las piernas, los tobillos, el abdomen e incluso en los párpados.


Las causas de los edemas son muy variadas, y pueden ser debidos a estar mucho tiempo de pie o sin moverse, a enfermedades graves, principalmente cardíacas, circulatorias y hepáticas. Son un síntoma muy común en la insuficiencia cardíaca y en la trombosis venosa profunda y es frecuente que vayan acompañados de lo que médicamente se conoce como fóvea positiva, y que se detecta al presionar la zona del edema queda la marca del hundimiento, tardando unos segundos en recuperar su forma habitual.


Existen medicaciones que pueden influir en la aparición de edemas, pues en realidad no son otra cosa que la acumulación de líquidos en los tejidos, siendo bastante frecuente que aparezca esa retención de líquidos cuando se toman corticoides antiinflamatorios como el ibuprofeno o el naproxeno, antihipertensivos como el amlodipino, los estrógenos y antidiabéticos como la rosiglitazona y la pioglitazona.


Además de elevar las piernas colocando una almohada debajo de las rodillas, es muy importante una hidratación y alimentación adecuadas para poder acabar con este problema. Aunque parezca contradictorio es fundamental una hidratación correcta y es obligatorio intentar tomar más de un litro de agua al día, pero mucho ojo con algunas aguas embotelladas por su alto contenido en sodio, os recomiendo leer la etiqueta y no comprar estas marcas si su contenido en sodio es superior a 50 mg/litro. Y una opción muy saludable son las infusiones siendo las más recomendadas el diente de león, la cola de caballo o el té verde. Os comento que cualquier té tiene efecto diurético.


La sal es la gran enemiga a la hora de controlar los edemas, por lo que es imprescindible seguir una dieta baja en sodio, dado que la sal juega como imán para el agua, de forma que cuánto más sal se consuma más agua retendremos, por ello, aconsejo que abandonéis la malsana costumbre de añadir sal en las comidas. Digamos “adiós al sodio y saludemos al potasio”.


Los mejores aliados son los productos frescos, pues los alimentos procesados tienen un alto contenido en sal. Recomiendo también reducir las comidas fuera de casa, pues es bastante habitual que en los bares y restaurantes se aumente la porción de sal ya que potencia el sabor, por lo que, es más recomendable que nos hagamos nosotros la comida y así podemos controlar la cantidad de sal que usamos.


En cambio, para aumentar la ingesta de potasio es preciso comer abundante fruta, las más ricas en este mineral son el plátano, la papaya, la piña, el mango, el albaricoque, el kiwi, el aguacate, la manzana y la pera. Verduras como las espinacas, el cardo, las berenjenas, las coles, las alcachofas e incluso algunas setas también son ricas en potasio. No olvidemos de incluir en nuestra dieta carnes magras y pescados frescos y los lácteos, pero que sean desnatados. Y no olvidar de ingerir alimentos ricos en agua como la sandía, la fresa, el melón, el rábano, el nabo, la coliflor, la piña o la zanahoria. Existen alimentos con efecto diurético entre los que podemos destacar el pepino, el tomate y la sandía.


También es necesario hacer ejercicio pues al contraer los grandes grupos musculares como los brazos, piernas y glúteos lograremos eliminar el exceso de líquido mediante la orina. Es bastante común tener ganas de ir al baño después de estar en el gimnasio haciendo ejercicio. Caminar media hora al día resulta tan efectivo como apuntarse a un centro deportivo. Las actividades físicas más recomendadas son caminar a buen ritmo, correr, trotar, andar en bicicleta e incluso saltar a la cuerda. Los ejercicios localizados no son tan benéficos como estos, pero pueden realizarse después de al menos 20 minutos de actividad aeróbica. Y por supuesto, hay que evitar permanecer mucho tiempo sin moverse o de pie. Hay que estirar las piernas y moverse cada cierto tiempo para estimular la circulación de la sangre.


Y ya por último solo me queda recomendaros la realización de drenajes linfáticos, hoy en día son muchos los centros de estética que ofrecen sesiones de presoterapia a precios muy asequibles y que constituyen un gran aliado en la lucha contra este antiestético problema de salud que es la retención de líquidos.


Y por supuesto si todos estos remedios fallan no queda otra que acudir a la ingesta de medicamentos diuréticos que, en todo caso, deben ser recetados por el médico y nunca tomarse por nuestra cuenta.


Y finalmente espero que este artículo os ayude a eliminar de nuestro cuerpo estos temidos edemas que tantas molestias nos ocasionan.

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