top of page
  • Foto del escritorEstrella Collado

La momia maldita de Tutankhamón



En noviembre del año 1922 el arqueólogo Howard Carter, bajo el mecenazgo de Lord Carnarvon, después de un intenso trabajo de campo en el Valle de los Reyes, cercano a Luxor, logró encontrar la tumba del faraón de la XVlll dinastía egipcia. El día que por fin pudo abrirla el egiptólogo y su equipo quedaron fascinados por tan importante hallazgo. La tumba descubierta se encontraba intacta. Habían transcurrido alrededor de tres mil años. Carter se topó de bruces con una inscripción en la que rezaba:


La muerte golpeará con su miedo a aquel que turbe el reposo del faraón”.


Tutankhamón o Tutankatón, fue un faraón del Antiguo Egipto, el último de su dinastía que gobernó desde el 1334 al 1325 a. C. Hijo de Akenatón y de una hermana de este. Asumió el rol de emperador a los 9 años de edad bajo la tutela de un visir. Tras el período monoteísta de su padre, este mandatario restableció la religión politeísta del Antiguo Egipto. Su salud parece ser que era delicada, tenía una deformidad en el pie izquierdo por lo que debía apoyarse en dos bastones para caminar. Tal vez su prematura muerte a los 19 años, se produjo debido a su débil salud y a la malaria. Por esta razón hubo de ser inhumado en un hipogeo destinado a otra persona de alto rango.


El hallazgo de la tumba supuso un acontecimiento con mucha repercusión a nivel mundial. Junto a su momia había un fabuloso ajuar funerario integrado por más de cinco mil objetos de gran valor, entre ellos la máscara funeraria de Tutankamón, que tuve el gusto de visitar en el Museo Egipcio del Cairo, un ataúd de oro macizo, tronos, joyas, carros desmontados, efectos personales, armas, trompetas y otros muchos artefactos. Después de realizar diferentes estudios, su momia fue devuelta a la tumba original de Luxor.


Todo el interés histórico que despertó se vió potenciado, además, por la famosa “maldición del faraón” que tal como Howard pudo leer en la antesala de este hipogeo, era una creencia extendida de que cualquier persona que osara profanar la tumba de un faraón moriría al poco tiempo. Como se enterraban con tantas riquezas, tal vez fue creada esta leyenda para proteger los enterramientos imperiales y evitar así posibles expolios de sus sepulcros. Lo cierto es que maldición o casualidad, el mismo año del descubrimiento de H. Carter murieron 25 personas relacionadas con las excavaciones, según las noticias. Howard siempre negó la maldición e incluso la famosa inscripción – de la que otras personas de su equipo fueron testigos-, seguramente por tranquilizar a la gente y porque la maldición era sólo eso, una leyenda. Parece ser que el número de muertos se exageró un poco por parte de la prensa sensacionalista de la época. El mismo egiptólogo fue siempre escéptico al respecto y de hecho murió 17 años después del descubrimiento de la tumba de Tutankhamón, y el forense que realizó la autopsia de la momia falleció a los 75 años de edad.


Sin embargo Sir Duglas Reid quien radiografió la momia real, enfermó en Egipto, viéndose obligado a regresar a su casa de Suiza donde murió dos meses después. Carnarvon aristrócata y mecenas de las excavaciones, que presenció la apertura de la tumba, murió aquejado de neumonia en el Cairo, cuatro meses después del hallazgo. Otro de los fallecimientos que se asocian a la tumba es el del arqueólogo Alby Lythgoe, del Metropolitan Musseum de New York que cedió parte de su equipo a Carter, aunque su muerte se produjo por un infarto 10 años después del hallazgo arqueológico.


La explicación más coherente es que los 8 fallecidos –y no 25 como reflejaba la prensa- del equipo expedicionario, integrado por 58 personas, pudieron inhalar algunos hongos microscópicos tóxicos que salieron del sepulcro, según análisis realizados por los microbiólogos, causándoles la muerte.




lmágenes de - edad de niebla -

152 visualizaciones0 comentarios

Entradas Recientes

Ver todo

Комментарии


bottom of page