• Belén Matanza

La nueva garantía legal alarga la vida útil de los productos




Desde el día 1 de enero de este año está en vigor la nueva ley de Garantías, que se regula en el Real Decreto ley 7/2021 de 27 de abril, por el que se traspusieron al ordenamiento jurídico español diversas directivas europeas, incluidas las de defensa de los consumidores.

El objetivo de esta modificación legislativa es alargar la vida útil de los dispositivos tecnológicos, proteger el medio ambiente y promover una industria tecnológica más sostenible. Los sufridos consumidores hemos tenido que soportar durante años la obsolescencia programada que nos brindaba la industria. No creo haber sido la única en escuchar como a los dos años de comprado un móvil empieza a dar problemas y tenemos que cambiarlo. Y lo mismo, respecto de los ordenadores. A la industria le interesa que los ciudadanos compren sus productos, y cuanto más compren mejor para su bolsillo, pero este consumismo desmesurado tiene efectos nefastos no solamente en nuestra cartera sino también en nuestro bolsillo. Por ello, resulta fundamental que conozcamos cuales son las principales novedades que se han producido en la normativa de protección al consumidor y cómo nos afecta. Cómo resumir la ley es complicado dado que el BOE en que se publicó le dedica nada menos que 176 páginas, me voy a limitar a dar unas breves pinceladas con las principales modificaciones:

La garantía legal se ha ampliado desde los dos años anteriores hasta los tres años, de este modo, las empresas vendedoras responden de los defectos de origen o fabricación durante los tres años siguientes a la entrega del bien.

Esta ley afecta también a los servicios digitales como las suscripciones a los servicios de reproducción de contenidos audiovisuales por internet, los servicios de almacenaje en la nube, los archivos de música, los videojuegos descargados digitalmente que tienen una garantía legal de dos años desde la fecha del suministro.

En el caso de los productos de segunda mano se podrá pactar el plazo de garantía, pero en ningún caso podrá ser inferior a un año.

Se establece una importantísima presunción en favor del consumidor, que consiste en considerar de origen los defectos que aparezcan durante los dos primeros años de la adquisición si se trata de un producto nuevo o un año si es un producto de segunda mano, es decir, que se presume que el defecto ya existía en el momento de la entrega, a no ser que la empresa pueda demostrar que no se trata de un defecto de fábrica.

En el caso que el producto sea defectuoso, el consumidor puede escoger entre la reparación o la sustitución por uno nuevo, a no ser que esta solución sea imposible o desorbitados los costes, en cuyo caso el consumidor podrá optar entre la rebaja del precio o la resolución del contrato. Esta misma opción asiste al consumidor si la reparación o sustitución inicial no han resuelto el problema.

El período de reparación pasa de 5 a 10 años, lo que implica que los productos deben contar con un servicio técnico adecuado y que el fabricante está obligado a proporcionar las piezas para recambios durante este tiempo, lo que va a consentir alargar la vida útil del producto y fomentar su reparación en vez de tirarlo a la basura y comprar uno nuevo, lo que va a permitir que los bienes conserven su valor durante más tiempo, reduciendo la generación de residuos y el uso intensivo de los recursos naturales, pues no podemos olvidar que estamos consumiendo nuestro planeta.

Además, la empresa vendedora responde durante un año del mal funcionamiento de un producto reparado o sustituido, siempre y cuando la falta de conformidad sea debida a la causa inicial.

La reparación de los productos en garantía debe ser completamente gratuita y realizarse en un plazo razonable y sin que suponga inconvenientes para el consumidor, así el cómputo del plazo de dos años de la garantía se suspende durante el período de reparación.

Recomiendo que guarden siempre el ticket de compra para poder demostrar cuando adquirieron el bien, y lean siempre la garantía de los productos, olviden esa mala costumbre de encerrarla en un cajón en el mejor de los casos, pues hay consumidores que tiran la documentación de la garantía directamente a la basura y si el bien que se ha comprado no es conforme a lo esperado es aconsejable cubrir una hoja de reclamaciones, o presenta tu queja dejando constancia de la misma, puedes recurrir al formulario de la empresa en la red, o incluso hacer una llamada telefónica pero conservando siempre el número de incidencia. Las empresas tienen 30 días para contestar, si no lo hacen o la respuesta no es satisfactoria acude a los organismos o asociaciones de defensa del consumidor.

Imagen de -edad de niebla-



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