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  • Foto del escritorEstrella Collado

La serpiente marina gigante, mito o realidad



A partir de mediados del siglo XlX la prensa comenzó a hacerse eco de la existencia de una gran serpiente marina. Lo cual no significa que no existan, pues según los biólogos marinos hay hasta 50 especies diferentes. Las que alcanzan tamaños más grandes y no llegan al metro de longitud son ejemplares que viven en el océano lndico y en el mar de China.


No obstante el mito de las grandes serpientes marinas viene de lejos. La leyenda del sacerdote Lacoonte narra como este fue atacado y devorado con dos de sus hijos, delante de Troya, por una de esas monstruosas serpientes que salió del mar. El rey sirio Sargón ll dejó constancia del avistamiento de uno de estos monstruos, durante un viaje que realizó a Chipre en el siglo Vlll a.C.


Cuenta Aristóteles en su Historia animalium que estos seres de dimensiones gigantes vivían en las costas del norte del continente africano y que de cuando en cuando salían a tierra par devorar bueyes. Parece muy exagerado aunque problablente tengan un poso de verdad, ya que pudieron haber sido confundidas con congrios de gran envergadura o morenas, magnificadas en el boca a boca. Lo cierto es que con más o menos exageración en relatos de la antigüedad y en numerosas leyendas de todo el mundo este mito estaba muy extendido especialmente en la Edad Media, llegando hasta nuestros días. En su Historia Pentium septentrionalium el sabio nórdico Olaus Magnus reproduce la figura –tal vez fruto de la fantasía, o no- de una serpiente de mar gigante devorando a un hombre al que atrapó en una nave y narra:


“Todos los que navegan por las costas noruegas, que se dedican a la pesca o al comercio coinciden en afirmar que por esos lugares aparece una monstruosa serpiente marina de doscientos y más pies de longitud y veinte pies de gruesa….y añade al relato que estos monstruos viven en cuevas o entre rocas de la costa cerca de la ciudad noruega de Begen y que solo abandonan estos lugares por las noches claras de verano para alimentarse de terneros, corderos, cerdos e incluso de hombres. Este ser era el terror de los navegantes de la época.


En Asturias existe la versión de grandes serpientes aladas conocidas como “Cuélebres” que viven en cuevas en los ríos y en las profundidades de la tierra custodiando sus tesoros. En la noche de San Juan salen volando hacia el mar, según las zonas también se cuenta otra versión: que de viejo se va a la “Mar cuayada” a morir. Su recuerdo aterrorizaba a los nativos pues era voraz y le gustaba la carne humana y también el ganado. El mismo mito se repite en Cantabria y la zona del Bierzo en León.


La ciencia fue apagando al mito de la gran serpiente marina, aunque algunos científicos no cerraron nunca las puertas a su posible existencia. El caso es que su presencia nos ha acompañado a lo largo de la historia: en ocasiones más exagerada y en otras más atenuada. El 6 de julio de 1734 el respetado y conocido misionero danés, Paul Egede, junto con su compañero de misión en Groenlandia avistaron una gran serpiente marina que dibujaron y dieron noticia por escrito:


A los 64 grados de latitud norte se dejó ver un animal inusitadamente espantoso, de una altura tal que su cabeza parecia llegar más arriba que la cofa de nuestro barco. Cuando salió por vez segunda del agua, su aliento no era tan fuerte como el de la ballena. La primera vez no lo vimos hasta que estaba casi a un tiro de pistola por encima de nosotros. Tenía la cabeza más estrecha que el cuerpo, que parecía blando y arrugado. Tenía unas patas anchas y colgantes. Después venía una cola muy larga de mayor longitud que la proa de un buque…”


En fin son muchos los testimonios de avistamientos de estos monstruos marinos, como la declaración realizada al Consejo de Estado en 1746 por Lorenz von Ferry piloto mayor y, a la sazón, gobernador noruego de Bergen. Así mismo en las islas Hébridas en 1809 el párroco relata que mientras se encontraba dando un paseo en un pequeño bote fue perseguido por una serpiente marina monstruosa. Estos testimonios se van repitiendo a lo largo del siglo XlX. Todos tienen en común que los monstruos eran vistos en los meses de verano en especial en julio y agosto y lo describen de manera idéntica todos los testigos, entre ellos muchos pescadores y otras personas. El 6 de agosto de 1848 la corbeta inglesa Dédalo divisa en el mar a la altura del Cabo de Buena Esperanza otra serpiente marina de exageradas dimensiones y así consta, con dibujo incluido, en su diario de navegación. El 24 de mayo 1907 los oficiales, la tripulación y el pasaje del vapor Tampania vieron en la costa irlandesa a una distancia de cien pies, por dos veces, una gigantesca serpiente marina. También están contrastados los testimonios ocurridos durante la Primera Guerra Mundial cuando oficiales de la marina alemana vieron saltar por los aires unos misteriosos animales marinos, tras las explosiones de armamento realizadas, y que según sus relatos bien podrían ser estos monstruos.


La historia de la ciencia reconoce que en algunos casos negaron la existencia de grandes animales terrestres y marinos que con el tiempo pudieron comprobar la veracidad de muchos relatos y leyendas. Puede ser el caso de pulpos y calamares gigantes y alrededor de ellos existían multitud de leyendas y de avistamientos, especialmente en la mitología escandinava y noruega, eran conocidos desde la antigüedad con el nombre de Kraken, y los científicos los habían colocado en la clasificación de animales de fábula, es decir inexistentes. Hasta que fue capturado un ejemplar a la altura de Tenerife un 30 de noviembre de 1861. Y hace no mucho tiempo fue detectada la presencia de calamares gigantes en el Cantábrico siendo con Nueva Zelanda una de las zonas del mundo donde más ejemplares se han hallado.


En cuanto a las serpientes marinas uno de los casos más mediáticos ya a mediados del siglo XX, fue la noticia del barco americano Santa Clara de 8000 toneladas, que a su paso por las costas de Carolina del Norte tropezó por la proa con un monstruo marino de unos 16 metros de longitud que respondía exactamente a las descripciones realizadas en diferentes lugares y en diferentes siglos. El animal fue atropellado por el buque quedando partido en dos mitades. Por último y más reciente fue el hallazgo en California, del cual se hacía eco la prensa, en octubre del 2013, de dos peces remo de 15 metros que parece ser viven en las profundidades del océano y han despertado el interés de la comunidad cientifica.


Queda pues pendiente de confirmación por los “notarios de la ciencia” si la serpiente marina gigante responde al mito o a la existencia real.



lmagen de - edad de niebla -

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