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  • Foto del escritorEstrella Collado

Las gaseosas



El otro día nos contaba un camarero en el café habitual donde suelo parar a media mañana, cómo los gustos de la gente eran cambiantes según las diferentes épocas, e incluso bajo la influencia de los spots publicitarios, en el consumo de bebidas. Nos comentaba como anécdota que el anís apenas lo pide nadie, que el famoso “sol y sombra” -anís con coñac-, está extinguido, al igual que los ponches u otras bebidas como la granadina, seltz, e incluso las gaseosas.


Yo recuerdo cuando era niña el consumo de gaseosa era muy frecuente en los hogares españoles, o bien sola, con una rodaja de limón, a modo de refresco, o los mayores la mezclaban con vino acompañando las comidas. Los anuncios en la TV eran todo un éxito, no hace tanto la campaña publicitaria de una gaseosa creó una frase que se ha popularizado en todo el país: “Si no hay Casera nos vamos”. Hubo también otras marcas como La Revoltosa o las fabricadas en zonas más locales como fue “La Marianela”. La Xana, La Panera, El Caudal, La Candasina o la Pitusa en Asturias.


Ahondando más en estas bebidas, llamadas aguas carbonatadas, que por cierto en países como Francia están volviendo a ser consumidas entre la gente joven, pues parece que no tienen calorías, cero grasas, y apenas contienen azúcares, siendo considerada actualmente una de las opciones más saludables, después del agua natural, contienen, además, calcio, potasio y magnesio. Pero tal vez no conozcamos la historia que hay detrás. Y es que en el s. XVlll numerosos investigadores emplearon gran parte de su tiempo en el estudio del origen de las efervescencias, como Henry Cavendish o Joseph Priestley descubridor del oxígeno. Pero será el químico francés Lavoisier quién descubrió que el aire fijado era una combinación de oxígeno y carbón, bautizando a esta mezcla como “gas de ácido carbónico”.


En 1741 el inglés William Browning tuvo la genial idea de inyectar ácido carbónico en un recipiente con agua mineral. Siendo una tremenda sorpresa para él, descubrir que el líquido burbujeaba. Y decidió embotellarlo, surgiendo de este modo “la gaseosa”. Hay que decir que fue un estrepitoso fracaso. Hasta que los galenos de la época comenzaron a recetarlo por sus propiedades medicinales.


Las más famosas en nuestro país, como decía, fue La Revoltosa comercializada en Lugo en 1950 por Celso Bude, con pronta expansión en todo el territorio español, heredada después por su sobrino Genaro Trigo y ahora es su hija la joven Sofia Trigo quién está rediseñando la estrategia de digitalización y renovación en el mercado online de la gaseosa Revoltosa, con gran acierto comercial.


Pero sin duda se ha llevado la palma La Casera fundada en 1949 por la familia Duffo González. El francés Francisco Duffo Foix y su esposa Victora González a quien conoció en San Sebastián, se establecen en nuestro país, en 1879 y adquieren la concesión de sifones de una empresa inglesa. En 1923 la familia se traslada a Barcelona y deciden poner en marcha su propia fábrica de sifones y bebidas gaseosas con la marca El Rayo. Poco tiempo después y tras reunirse con directivos de la ya pujante empresa americana de Coca Cola, adquiere la primera concesión de este popular refresco para la Península lbérica, resultando todo un éxito. Pero fue obligado a pararse por un trágico y duro paréntesis, motivado por la Guerra Civil. Posteriormente sus hijos traerán la concesión de la tónica Schweppes. La grave crisis de postguerra pasa factura. Y los hijos del empresario emprenden la fabricación de gaseosas de sabor más suave y agradable constituyéndose como empresa en el año 1949, con el nombre comercial de La Casera SL. Su auge fue importantísimo, en los años 70 y 80 era la tercera empresa de refrescos de España después de Coca Cola y Pepsicola. En los 90 comenzó a tener pérdidas y en la actualidad pertenece al grupo japonés Suntory.


Por sus cualidades en estos momentos está muy considerada la gaseosa con cero azúcares y cero calorías, y popularizada en Europa como el refresco mediterráneo por excelencia, cuyo consumo está nuevamente en alza.


lmagen del Museo del Pueblo de Asturias



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