• Estrella Collado

Las personas mágicas




Mi lucha es dura y vuelvo

con los ojos cansados a veces de haber visto

la tierra que no cambia, pero al entrar tu risa

sube al cielo buscándome

y abre para mí todas las puertas de la vida…

-Pablo Neruda-


En estos tiempos que corren, como en el poema de Neruda: al ver la tierra que no cambia, parece que todo el mundo esta enfadado, amargado y con “la piel muy fina”, no abundan las risas, desgraciadamente, ni las actitudes afables. Trato cada día con gente y cada vez valoro más las sonrisas y las palabras sencillas y afectuosas. Por ello pienso, y no soy ilusa, lo importantes que son las actitudes positivas para cambiar este mundo.


A lo largo de la vida encontramos en nuestro camino personas de todo tipo y condición. Algunas nos causan una especial sensación a primera vista, aún sin haber mediado ni una palabra, nos transmiten buenas vibraciones. Las rodea un halo que nos adentra en un espacio de luz y de alegría. Otras son buenas personas aunque serias, tímidas, otras son neutras, opacas, las hay anodinas, malencaradas, tristes, grises, egocéntricas, soberbias y frustradas. Y hay otras que sencillamente son tóxicas, envidiosas y negativas.


Me voy a centrar en las primeras. En esas que para mi son tan vitales y necesarias, que sonríen desde el corazón mostrando un talante amable y humano, dirigiéndose a sus congéneres con actitud positiva siempre. Sin ellas saberlo aportan mucho y bueno a la sociedad, son una especie de “hadas madrinas” que poseen el poder transformador. El cuerpo expresa un porcentaje alto de lo que decimos, es un lenguaje más que manifiesta nuestros pensamientos. Así, con una sonrisa se abren las puertas de un mundo agradable, acogedor, alegre y bondadoso como dice Neruda abre para mi las puertas de la vida. Una mirada sincera tiene muchos códigos que denotan ternura, amor, empatía, amistad, comprensión, complicidad, aprobación… Estas personas a las que yo llamo mágicas nacen con ese don, pero estoy convencida y así lo dice también la psicología, que a través de la educación recibida desde la más tierna infancia se puede entrenar, con una especie de “gimnasia emocional”, e incluso de mayores podríamos desarrollar, con voluntad, estas habilidades sociales. Es cuestión de actitud hacia la vida, de tolerancia, respeto y amor hacia nuestros semejantes y hacia el medio en el que se desenvuelve nuestra vida. La conexión ser humano/cosmos es fundamental.


Las personas mágicas suelen ser humildes porque son ellas mismas, no saben ni necesitan alardear de nada. No mantienen actitudes forzadas ni impostadas. Son positivas y están seguras de si mismas aunque no lo aparenten. Esta es la razón por la que despiertan en los demás emociones verdaderas y confianza. Caen bien sin pretenderlo y esto, hoy día, es toda una proeza habida cuenta del desgaste que supone querer caer bien a todo el mundo, sobre todo, cuando esto tiene un trasfondo de oportunismo económico, social o de ambas cosas. La sonrisa no se puede fingir, aunque sabido es que existen sonrisas falsas y/o sociales que en ningún caso llegan al corazón de los demás. Esa expresión sincera recibe el nombre de Duchenne, no hace mucho que me enteré. Y ello se debe al médico francés Guillaume Duchenne, quien descubrió que al sonreír se contraen los músculos cercanos a la boca que elevan la comisura de los labios y el músculo orbicular que está cerca de nuestros ojos. Los investigadores la definen como “cautivadora” ya que surge de de aquellas personas cuya cualidad más destacada es la humildad. Pero como todas las cosas, en la vida hay una cara y una cruz, y en muchos casos, también, suelen ser presas fáciles de personajes oscuros, envidiosos y tóxicos.


Estos seres mágicos sin pretender nada, lo consiguen todo. Agradan a la mayoría porque saben escuchar, comprender, empatizar, y por su cercanía y naturalidad. hacen caso de las quejas ajenas, sin embargo jamás se quejan. No son malpensados, no critican y tienen una tendencia innata para verlo todo con “buenos ojos”. Por el contrario están dispuestas siempre a ayudar, son simpáticas y locuaces. Su sonrisa es “la barita mágica” que transforma lo feo en bello y la negatividad en positividad. Sin ser conscientes irradian bondad y saben sacar lo mejor de los seres humanos haciendo la vida más amable y más feliz. Estamos muy necesitados de ellas, ojalá que se multipliquen como las esporas e invadan la tierra.


Imagen de - edad de niebla -




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