• Belén Matanza

Las piedras en el riñón o el martirio de los pacientes



“Es peor que un parto”, es la frase que oí cuando por primera vez presencié una persona con cólico nefrítico, acostada en el suelo y retorciéndose de dolor. Y si la afectada es una mujer, y ha pasado por la experiencia de la maternidad lo habitual es que comparen la experiencia del cólico con la de traer hijos al mundo, lo que nos da una idea de lo desagradable que es tener piedras en el riñón.


Los cálculos en realidad son piedras que se forman en el uréter y se desplazan por el mismo, lo que produce, que el riñón obstruido retenga la orina y se produzca dilatación de las vías urinarias. Y si la piedra se sitúa cerca de la vejiga, aparecerán también molesticas miccionales. Ello va a producir un dolor lumbar muy intenso, con espasmos que van a producir afectación general y muchas veces irá acompañado de náuseas y vómitos, lo que aumenta el malestar. Para diagnosticarlo, se utilizan las radiografías abdominales y las ecos renales y vesicales que permiten visualizar la ubicación, el tamaño y el grado de dilatación renal.


Como en casi todo, el mejor tratamiento de las piedras en el riñón es la prevención que, en este caso, se construye sobre tres pilares fundamentales: Una ingesta hídrica abundante, la reducción del consumo de proteínas y del consumo de sal.


La recomendación es realizar una ingesta líquida adecuada para conseguir diuresis es de entre 2,5-3 litros al día, y por eso se nos dice que tenemos que beber entre 2 y 3 litros de agua diarios. El agua diluye la orina. Seguro que si habéis tenido alguna infección urinaria, os han recomendado que bebáis mucho, pues con la eliminación de la orina se eliminan los gérmenes causantes de la infección y, muchas veces, es el único tratamiento necesario para acabar con la infección. Pues en el caso de las piedras en el riñón, es lo mismo ya que la orina diluida reduce significativamente la saturación de fosfato cálcico, oxalato cálcico y urato monosódico, lo que imposibilita la cristalización de las sales, que son las causantes de las piedras. Se recomienda el uso de agua con gas. Las aguas ricas en bicarbonato aumentan el PH y la excreción de citrato y magnesio en orina.


La dieta constituye un elemento fundamental en la batalla para evitar la formación de cálculos renales. Se recomienda evitar los refrescos de cola, naranja, las bebidas alcohólicas, el café y el te. La coca cola, aumenta la excreción urinaria de oxalato. Para beber se aconseja agua y cítricos naturales que favorecen la diuresis. El citrato presente en las frutas actúa como inhibidor de la cristalización del oxalato y del fosfato cálcico.


Se recomienda, también, la ingesta de poca sal. Para reemplazarla se pueden usar hierbas aromáticas, especias o salsas comerciales a base de soja fermentada o mostazas sin sal y recurrir al uso de marinados, vinagretas o aceites aromatizantes para dar sabor. Los cereales integrales, las legumbres, frutas, verduras y hortalizas no deben faltar en la dieta, pues aportan, proteínas, fibra, carbohidratos, potasio, magnesio, citrato y calcio. Todos ellos, aliados para prevenir la formación de piedras. Y si es posible eliminar de la dieta, los embutidos, los quesos, los productos de bollería y pastelería. Preferir la proteína vegetal, presente en las legumbres, los frutos secos, los huevos y el pescado, y eliminar las carnes rojas de nuestra alimentación. En cuanto a los frutos secos se aconsejan las nueces, las almendras y semillas como el sésamo. Calabaza, soja, tofu, el tempeh, los pescados y los moluscos, con cáscara y, mismamente, el pulpo y verduras como las acelgas, la col o el brocoli, no deben faltar tampoco. Y, por supuesto, no olvidar la actividad física ya que no solo reduce la producción de las piedras sino que facilitan su expulsión.


No se por que nos cuesta tanto llevar unos hábitos de vida saludables, si nos lo han repetido hasta la saciedad y tan fundamental resulta en el mantenimiento de nuestra salud. Pero nosotros ,"erre que erre", continuamos sin hacer ejercicio físico y comiendo todo lo contrario de lo que deberíamos comer.


En el caso que padezcamos un cólico, lo primero que hay que tratar es el dolor, para ello, es recomendable el uso de analgesia como el Nolotil y antiinflamatorios, recomendando el Ibuprofeno, el Enantyum y el Diclonenaco, que si el dolor es muy intenso como suele ser, deben aplicarse por vía intramuscular o intravenosa. La medicación se debe administrar siempre por indicación de un profesional. Si el cólico se acompaña de vómitos y náuseas , habría que administrar antieméticos como el Primperan. El paracetamol codeína por vía oral se ha mostrado bastante eficaz. Y se recomienda el uso de protectores gástricos como el omeprazol. Para prevenir las complicaciones y secuelas podría ser necesario la implantación de un catéter ureteral. Y en caso que la piedra fuese muy grande, y no pueda ser expulsada espontáneamente, no queda otra que recurrir a la cirugía.


Espero que estas recomendaciones os resulten realmente útiles. Y, sobre todo, deseo que no paséis nunca por la experiencia, que yo desconozco personalmente, pero que he presenciado en bastantes ocasiones y me permite atisbar que el dolor es tan intenso que soy capaz de hasta sentirlo en mis propias carnes, solo con ver a los infelices que tienen que sufrirlo.

158 vistas0 comentarios

Entradas Recientes

Ver todo