• Estrella Collado

Lecturas compartidas o Lecturas en compañía

Un servicio para los mayores



Imagen de edad de niebla


Cada vez son más las Bibliotecas que en su afán por adaptarse a las nuevas circunstancias de la sociedad y con el objetivo siempre se satisfacer las necesidades de los usuarios, están poniendo en marcha diferentes programas de animación a la lectura que tienen la función de promocionar el hábito lector, acercar la biblioteca a las personas con serias dificultades de movilidad, pero sobre todo crear vínculos de compañía entre los mayores y los libros beneficiándose de las bondades de la lectura en sus domicilios. Este tipo de proyectos movilizan no solo a los bibliotecarios y bibliotecarias, sino también a diferentes agentes sociales ,

voluntarios, voluntarias, auxiliares de ayuda a domicilio de los servicios sociales de ayuntamientos, para tejer una red solidaria y colaborativa que acerque la lectura a las personas que por sus circunstancias personales tienen dificultades para acceder por sí mismas a las Bibliotecas.


Mediante las “Lecturas en Compañía, o Lecturas Compartidas” los voluntarios y voluntarias visitan a los usuarios que cumplan todos los requisitos para formar parte del programa, haciéndoles llegar los libros que han demandado y además acompañándolos en las lecturas si así lo requieren, leyéndoles en voz alta o intercambiando comentarios sobre los textos leídos.


Es realmente importante ofrecer la lectura a colectivos que acusan especialmente soledad y limitaciones propias de la edad o de la discapacidad. No olvidemos que el voluntariado es fundamental, personas que disponen de tiempo, jóvenes o mayores pero aún en buena forma física e intelectual que deciden ser útiles a los demás y ofrecen generosamente su tiempo como intermediarios de la Biblioteca, pero también implicándose personalmente con las personas mayores a las que prestan su servicio.


Por otro lado las Bibliotecas preparan este servicio teniendo en cuenta diferentes factores, entre ellos que los libros elegidos de su fondo, como objeto del préstamo de “Lecturas Compartidas, o Lecturas en Compañia”, tengan letra grande para facilitar su lectura, o que sus contenidos sean amenos. La duración de los préstamos es más dilatada, y ofrecen más tiempo que en un préstamo bibliotecario normal. También suelen tener en cuenta la preparación de materiales complementarios como pueden ser atriles o lupas con el fin de mejorar la calidad de estas lecturas.


No sólo las Bibliotecas promueven este tipo de proyectos también personas particulares, ONG, o librerías realizan este ejercicio, con las personas de más edad que viven en soledad en la mayor parte de los casos, y les permite desarrollar habilidades sociales. En Francia actualmente están muy en auge estas actividades de lectores en voz alta, hasta el punto de estar convirtiéndose en una profesión. Los lectores en voz alta realizan sus servicios a domicilio o en residencias de ancianos.


La lectura tiene muchas posibilidades y grandes beneficios, especialmente para el colectivo de mayores, con toda su potencialidad para ayudar a hacer la vida más agradable, ejercitando la memoria, motivando la conversación, la interactuación o la compañía, aspectos fundamentales de estos proyectos lectores.

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