• Estrella Collado

María Rita Valdez, el colonialismo y el nacimento de Berverly Hills

Una mujer y una historia apasionante


Imagen de -edad de niebla -


Mexicana, descendiente de esclavos, fue la propietaria del rancho Rodeo de las Aguas, que a principios delSiglo XX se convirtió en una de las zonas más caras y exclusivas de EE UU, conocida como Beverly Hills.


María Rita Quintero Valdez Villa, fue poseedora de un extraño record ya que sin cambiar de domicilio, a lo largo de sus 63 años de vida, vivió en Nueva España, California, México y Estados Unidos siendo testigo de las grandes transformaciones y de la historia de estos territorios. Nació en 1791 en Nueva España siendo bautizada en la misión de Santa Bárbara, hoy California, vivió en México y murió en 1854 en Estados Unidos, sin moverse del lugar.


El motivo es que María Rita era dueña de un extenso territorio de unas 2000 hectáreas donde se dedicó a la cría de ganado. Del rancho el "Rodeo de las Aguas", tan solo queda una placa que indica que fue la primera edificación de lo que hoy es la próspera ciudad de Beverly Hills.


Bisnieta de un esclavo africano, nieta de uno de los fundadores de la ciudad de Los Ángeles, y sus padres dueños de una gran extensión de tierra ubicada en lo que ahora es el norte de México.


El abuelo de María Rita, Luis Quintero Valdez –era un esclavo africano que se hizo pasar por mexicano y logro una gran fortuna- fue uno de las once familias reclutadas por el gobierno español para fundar la ciudad de los Ángeles. España convocó familias de regiones que actualmente son parte del norte de México bajo la promesa de darles tierras, animales, semillas y herramientas. Buscaban a personas pobres, trabajadores sin tierras, por ello significaba una oportunidad de salir del sistema de castas y de hacienda. Debían arriesgarlo todo, pues las tierras prometidas estaban al otro lado del peligroso desierto de Sonora y los llamados “pobladores” debían fundar allí una ciudad en medio de una sociedad indígena. Según algunos historiadores, el padre de Valdez aparecía en los registros de la época como de raza negra, y su abuela materna aparecía como mulata.


En 1808, a los 17 años, María Rita se casó con un soldado español, Vicente Ferrer Villa, con quien tuvo tres hijas, (tal como figura en el libro "Personajes destacados del sur de California en la historia negra"). Ferrer Villa murió en 1828, siete años después de que México reclamara su independencia y se estableciera una nación nueva. Con ello, Los Ángeles pasó a convertirse en una colonia mexicana. El gobernador mexicano de entonces permitió que María Rita Valdez, ya viuda, permaneciera en los predios junto a su familia. Construyó su casa y una vez al año, contrataba a vaqueros adicionales para juntar a su rebaño de ganado en un rodeo, y convirtió sus tierras en un rentable rancho. En la época, se otorgaba el derecho a ocupar las tierras y se obtenía el título de propiedad en función de la productividad que estas generaran.


Fue "una gran emprendedora" y empleó a trabajadores y personal del hogar, que por lo general eran nativos, tratándolos con el debido respeto y cariño como a sus semejantes. Las principales actividades económicas se concentraban en la crianza y venta de ganado. En 1838, obtuvo el título de su casa por parte del gobierno mexicano. Díez años más tarde lucharía por la propiedad de sus tierras, después de que Los Ángeles fuese ocupada por las fuerzas estadounidenses en la guerra con México.


Así se convirtió en testigo de una gran turbación en las vidas de los pueblos indígenas de la zona, que sufrieron un declive demográfico por las enfermedades traídas por los europeos y una etapa estadounidense que ejerció mucha más violencia, según el historiador William Deverell, de la Universidad del Sur de California.


Sus tierras eran un lugar considerado sagrado para las comunidades nativas tongva, tres tribus del grupo tákico o de la familia lingüística uto azteca, a las que los españoles llamaron "gabrielinos". En la zona había arroyos que bajaban de las colinas y desembocaban en llanuras, lo que facilitaba riqueza y prosperidad al rancho de los Valdez.


La propia historia de María Rita muestra las etapas colonialistas en Los Ángeles. Ella fue nieta de colonos, por tanto parte de ese proyecto colonizador de Los Ángeles, y ella toma un terreno que está en un espacio sagrado indígena, pasando de ser una mujer mestiza afro-latina, a ser una californiana colonizadora e hija del país.


La llegada de los estadounidenses trajo hostilidad hacia los mexicanos, aunque muchos hombres blancos también se casaron con mujeres pertenecientes a las élites hispano-mexicanas o californianas.


Antes de la llegada de los estadounidenses no existía una sociedad basada en el color de la piel, pero con el nuevo gobierno se impuso también una nueva actitud hacia la raza y una distinción social basada en lo que llamaban la 'gente sin razón' como peyorativamente definían a los indígenas y gentes pobres o 'gente con razón'", gente racional, que podemos asimilar con aquellas gentes culturalmente hispánicas, o nativos convertidos al cristianismo de familias acomodadas. Una división, pues, atada al estatus socioeconómico, pero que podía incluir a personas mestizas, como Valdez. Los estadounidenses construyeron una imagen de Los Ángeles bajo la premisa de eliminar su historia mexicana.


Con el tiempo fueron llegando blancos provenientes de otros estados de EE.UU, como Wilson y Hancock, que ganaron mucha influencia en Los Ángeles por sus adquisiciones de terrenos y por su incursión en la vida política. Parece que todo contribuyó a las presiones para obligar a los antiguos colonos que se hicieron terratenientes a vender grandes extensiones y, en connivencia con esa persecución inmobiliaria, el nuevo gobierno estadounidense requería a todos aquellos que hubiesen recibido tierras durante los dominios españoles y mexicanos para que demostraran ser los propietarios.


Los Valdez se negaban a vender, pero según la prensa de 1852 tres hombres se emboscaron en su rancho y hubo un fuerte enfrentamiento. Esa batalla fue vital para su decisión de vender su rancho dos años después a Benjamín D. Wilson y Henry Hancock por 4.000 dólares. Presionados al exigirles sus documentos de propiedad, María Rita Valdez testificó ante la Comisión de Tierras en 1854 que durante los conflictos desatados por la llegada de las tropas de EE.UU, en 1846, había perdido sus escrituras. Que su familia y ella tuvieron que huir de su hogar con los disturbios políticos y la llegada de los estadounidenses a la ciudad. Y al volver les habían saqueado la casa. María Rita Valdez falleció ese mismo año y más de una década después, cuando ya los terrenos estaban en otras manos, el gobierno estadounidense reconoció oficialmente que ella había sido su propietaria.


Varias iniciativas sin éxito se llevaron a cabo en el Rancho Rodeo de las Aguas en los años posteriores, hasta que un originario de Wisconsin, llamado Burton E. Green, cansado de tantas inversiones sin conseguir ni gota de petróleo en el subsuelo, tuvo la genial idea de crear un paraíso residencial al que llamó Beverly Hills, inaugurada el 22 de Octubre de 1906.

María Rita Valdez. Imagen de la Biblioteca Pública de Los Ángeles

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