• Edad de Niebla

Mascarillas para el alma


Salud para el alma Imagen de edad de niebla


Han pasado siete meses, aunque para algunas personas es como si el tiempo se hubiera detenido, de aquel 13 de Marzo, cuando la noticia que más nos interesaba eran los carros del supermercado llenos de papel higiénico, nadie entonces podía sospechar que nuestras vidas iban a cambiar para siempre. Cómo imaginar entonces que nos íbamos a pasar encerradas en nuestras casa, "Confinamiento" lo llamaron, dos meses?, y que lo que estaba sucediendo marcaría un antes y un después para siempre en nuestras vidas. Ahora cuando hablamos de aquellos momentos, la perspectiva del tiempo es lo que tiene, comprobamos lo diferente que ha sido esa situación para cada persona, y la forma que hemos tenido de reaccionar, superar y adaptarnos, o no, a lo que se ha llamado "Nueva Normalidad". Para entenderlo mejor vamos a intentar situarnos en dos extremos opuestos. En uno de ellos, vamos a colocar una dolorosa situación por la que, tristemente durante el confinamiento, hemos pasado, como es la pérdida de alguien de la familia o de nuestro entorno, teniendo que enfrentarnos al sufrimiento del duelo en soledad sin poder despedirnos. Sabemos que la muerte de alguien a quien queremos nos deja un vacío tanto físico como emocional, para siempre. En estos meses atrás todo esto se ha agravado, porque el aislamiento y la soledad han impedido que pudiéramos estar a su lado en momentos tan dolorosos y en los que tan necesaria es la mutua compañía. Esto ha sido algo muy difícil para quienes han tenido que pasar por esa experiencia, y la consecuencia de ese dolor, en muchos casos, ha dejado cicatrices que pueden necesitar que sean atendidas. En el extremo contrario, se sitúa una herramienta, bastante desconocida pero que sin duda, ha sido y será, nuestra mejor aliada para superar todo lo sucedido, la "Resiliencia", es decir, la capacidad que tenemos para afrontar la adversidad de la mejor manera. Sin ella estos meses atrás, soportar lo que nos sucedía, hubiera sido imposible, y utilizarla adecuadamente nos ha permitido adaptarnos a la situación. Seguramente, nunca nos hubiéramos imaginado tener que pasar por todo lo que hemos vívido, y ser capaces de hacerlo como lo hicimos, aunque ahora se nos va olvidando poco a poco, solo el hecho de pensar en que nos vuelvan a encerrar, nos perturba haciéndonos entender lo importante que ha sido tirar de recursos adecuados a través de la resiliencia, porque sin ellos sobrevivir a este tipo de escenarios, hubiera sido muy difícil. Sí, nuestra vida ha cambiado para siempre, hemos aprendido a vivir de otra manera, después de pasar por situaciones inimaginables, hemos utilizado recursos y herramientas que ni sabíamos que teníamos, nos hemos revelado ante imposiciones que no hemos entendido, o no nos han gustado. Sabemos que todavía nos queda mucho camino por andar, cada vez somos más conscientes de lo importante que es cuidarnos y cuidar a nuestros seres queridos para sobrevivir. Por esto, quiero finalizar poniendo el foco de atención en algo que muchas veces dejamos de lado, y colocamos en segundo plano, sin darle el papel protagonista que se merecer algo tan importante como nuestras emociones y sentimientos que son las grandes olvidadas, aunque no lo parezca fundamentalmente son el filtro de todo lo que nos sucede. Si no reparamos en nuestras sensaciones es probable que nos pasen factura, con un coste innecesario, por no actuar de la forma más apropiada. Para evitarlo debemos prestarles suficiente atención, ya que nos pueden ayudar a protegernos, como ninguna otra cosa, pues nos van a permitir utilizarlas como nuestras "Mascarillas para el alma"

Colaboración:

Victoria Tuya Sánchez. Psicóloga

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