• Merche Toraño

Mi libertad



Ayer alguien me decía: “Me pareces una persona libre”, pero a mi requerimiento ante lo que consideraba “mi libertad”, y posiblemente por miedo a que no me gustara la definición que podía darme, me respondió con otra pregunta:” ¿tu te consideras libre?”.


Sí, dentro de lo que cabe, le respondí. Y teniendo en cuenta que para mi la libertad es una actitud ante la vida, procuro practicar esa libertad que sabe respetar, una libertad que empatiza con las gentes honestas que necesitan apoyo, una libertad que se une a los que dicen la verdad y que desenmascara a los mentirosos; una libertad de pensamiento, pero sin entrega total al libre albedrío, porque practicar mi libertad no quiere decir faltar a las más elementales normas de convivencia que propician una interrelación cordial con quienes me importan.

Mi libertad significa mantener siempre a punto el criterio propio y no sujetarme a consignas o ideologías políticas, religiosas o cualquiera otra de carácter sectario.

Ser libre, para mi es elegir quienes quiero que sean mis amigos sin asociar esa elección a su condición social, económica o capacidad de influencia.

Ser libre, para mi, es no sentirme abducida por modas, vivir obsesionada por mi físico o por destacar.

Sentirme libre en la etapa que estoy viviendo es pasear, contemplar una puesta de sol, bailar, cantar, comer un bocadillo y un helado sin pensar si eso me engorda o no, salir con las amigas o quedarme en casa si un día me apetece no hablar con nadie, sentarme a leer, escribir o simplemente pensar aunque afuera luzca el sol.

Ser libre, para mi, es practicar el silencio en un día de lluvia mientras el sonido del agua contra los cristales de la ventana me ayuda a ver claras las cosas cuya turbiedad no alcanzaba a descifrar.

Ser libre, para mi, es dedicar mi tiempo a mi desarrollo intelectual si siento que eso me hace feliz.

Ser libre, para mi, es no tener nada que ocultar, poder hablar abiertamente sin miedo, no importarme el qué dirán, sentir indiferencia si alguien comenta lo que no soy.

Ser libre, para mi, es no mentir, no aparentar o no presumir de lo que no tengo, no sentir envidia, no desear lo que sé que no puedo alcanzar, tener la conciencia tranquila y pisar con firmeza el suelo.

Ser libre ,para mi, es poder pasar por la vida sin traumas que atenacen mi autoestima, hacer cosas sencillas que me apetezca hacer en un momento determinado sin sentirme obligada a actuar contra mis propios sentimientos y, sobre todo, encontrarme bien en mi piel. Pero creo, sin duda alguna, que ser libre conlleva también tener en cuenta a los otros, admitir sin condiciones su forma de ver la vida y respetarla como nos gustaría que ellos respetaran la nuestra. Y asevero que querer sin coacciones, por voluntad propia, dejarles el camino "limpio" a los que vienen detrás, podría ser también una generosa actitud de libertad.


Imágenes de -edad de niebla-



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