• Estrella Collado

Paganismo versus Navidad


La Navidad, nacimiento de Cristo, no tiene sus orígenes en el cristianismo, sino en culturas muy anteriores y de lugares geográficamente muy dispares que tenían en común la celebración de unos festejos en honor del solsticio de invierno y de la fecundidad, es decir el fin de un ciclo solar y el comienzo de otro nuevo. Por tanto el principio de la Navidad se sitúa en el renacer del Sol y de la humanidad, durante los días que giraban en torno al solsticio del invierno desde el 21 de diciembre, los cuales han tenido siempre una significación particular en la adoración del dios del Sol. Algunas culturas creían que este dios había nacido el 21 de diciembre, el día más corto del año, y que los días se hacían más largos a medida que el dios se hacía más viejo.


Imágenes: edad de niebla


La primera referencia documentada de esta festividad la tenemos en Babilonia, 2600 años a.C., relatan los textos que una reina de nombre Semiramis concibió virginalmente a su hijo Tamuz cuyo nacimiento se produce el 25 de diciembre.


En Persia la divinidad de la Luz tomaba forma en el dios Mitra y su festividad se realizaba el 25 de diciembre, día en que nació este dios de una piedra, según reza en su leyenda. El mitrísmo tiene mucho en común con el cristianismo, Jesucristo desde el nacimiento hasta la muerte guarda cierto paralelismo con la divinidad persa. Los griegos sincretizaron a Mitra en Helio, su dios del Sol. Los romanos tenían una antigua divinidad solar que protegía a los agricultores, de culto modesto. Pero a medida que se extendieron las influencias de Mitra y Helios, fue tomando más importancia hasta llegar a la festividad conocida como Saturnalia.



Coincidiendo con los días del solsticio de invierno, los romanos honraban a Saturno en un festival que se iniciaba el 17 de diciembre de cada año y duraba cerca de siete días, incluyendo el solsticio que en el calendario Juliano coincidía con el día 25 de diciembre. Durante la celebración los romanos dejaban todo, incluyendo las guerras, para honrar a su dios. Por esta importante celebración se liberaban temporalmente a esclavos y se intercambiaban regalos. También adornaban árboles con bolas de colores y frutas, representando la fertilidad y el tributo al dios sol. Y adornaban sus casas con coronas de flores y de hojas verdes colgadas en las puertas. En tiempo de los emperadores Heliogábalo y Aureliano tomó gran relevancia esta festividad siendo declarada la fecha del 25 de diciembre como Natalis Solis Invicti, nacimiento del sol invicto.


En el antiguo Egipto el 6 de enero se conmemoraba el nacimiento de Osiris, que rige el inframundo de los muertos, pero que como padre de Horus, el dios de la luz, tiene la alegoría del renacer.


Todas las culturas antiguas tenían un denominador común la importancia de la fertilidad representada en la firmeza de los troncos de los árboles. En Europa celtas y nórdicos celebraban por estas fechas el Yule, una festividad invernal, utilizaban el acebo para atraer la buena suerte en el nuevo ciclo vital, y dentro de estas celebraciones se quemaban troncos adornados con cintas.



Los origines cristianos fueron asimilados de este paganismo politeísta durante el periodo en que la nueva religión se iba haciendo fuerte y ganando adeptos en el imperio romano. Gobernando el emperador Constantino, hacia el 325 d.C., la mezcla del paganismo babilónico y romano se introdujo con deliberación en la religión cristiana. El sacerdote católico Nicolás obispo de Mira en el siglo IV, gobernando el emperador Diocleciano, entre sus múltiples actuaciones religiosas acostumbraba en fechas del solsticio de invierno a regalar presentes a los niños. Tras su fallecimiento la iglesia lo canonizó y lo elevó a la categoría de Santo. Pasando a ser San Nicolás o Santa Claus, el personaje tan esperado por los niños desde entonces en fechas navideñas. Posteriormente y con la influencia francesa se convertiría en Papá Noel, el padre de la Navidad.


Y como curiosidad final, fue la empresa Coca-Cola a través de su agencia publicitaria en 1931, utilizando los colores de su marca con el diseño realizado por el dibujante Haddon Sundblom, quien internacionalizó a este personaje tan icónico de la Navidad, afianzando la creencia de casi todos los niños del mundo que hasta nuestros días esperan ansiosos los regalos de papá Noel.








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