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  • Foto del escritorEstrella Collado

Pelayo, el rey astur entre la realidad y el mito.



Cuentan las crónicas del Real Sitio de Covadonga que D. Pelayo fue elegido rey en el lugar que hoy se conoce con el topónimo “Repelao” que precisamente viene de la fusión de las palabras “Rey Pelayo”, en otros lugares ha dado origen a topónimos como “Repelay” en Arenas de Cabrales, Copelayo en Ponga o en la vecina comarca de Sajambre (León), en el monte de Peña Santa, el lugar denominado “Mensa Pelagü (Mesa de Pelayo). En este paraje tan emblemático de “El Repelao”, a la entrada de Covadonga, podemos contemplar un obelisco rematado con la cruz de la Victoria que marca el histórico sitio donde juro su cargo el primer rey de la incipiente monarquía astur.


Para acercarnos un poco al enigma que rodea a esta figura real, tan exaltada en Asturias, coinciden algunos historiadores en que su origen familiar era noble. Hijo del duque Favila y nieto del Rey Recesvinto. La crónica Albeldense sitúa su nacimiento en la localidad cántabra de Cosgaya, hacia el año 690. No nos vamos a engañar, también esta gesta y este rey icónico cuentan con historiadores negacionistas. Lo cierto es que la citada crónica del siglo IX y otras como la Rotense o la de Alfonso III, narran la gesta de Pelayo. Son muchas las dudas con respecto a su procedencia, pero su existencia y sus hazañas están documentadas desde tiempos antiguos.


Su padre por una serie de intrigas sucedidas en el reino visigodo de Vitiza y para evitar el castigo del rey, se vio obligado a huir de Toledo refugiándose en las montañas de Cantabria, donde contaba con amigos y parientes. Vitiza trató de vengarse en su hijo, D. Pelayo, y por esta razón decidió peregrinar a Jerusalén tomando la mayor distancia posible. A su regreso y una vez muerto el rey se producen una serie de disturbios relacionados con la cuestión sucesoria. Como no podía ser de otra manera D. Pelayo tomo partido por D. Rodrigo, y este, en agradecimiento por su fidelidad y valentía, una vez nombrado monarca, le otorga el cargo de Conde de la Guardia Real. En este puesto defendió a su señor de la invasión sarracena destacando por sus proezas en la batalla de Guadalete.


Al caer Toledo en manos musulmanas los godos huyeron hacia el norte de España y hacia el sur de Francia. Con la finalidad de proteger las santas reliquias traídas de Jerusalén el Arzobispo Urbano se dirige a Asturias con D. Pelayo donde se habían refugiado también numerosos cristianos huyendo del invasor musulmán. Estas comunidades se fueron uniendo y organizándose para frenar el avance de los hijos de Mahoma. Por su valor y sangre real todos decidieron que el caudillo fuera Pelayo. Así con arreglo al “Fuero Juzgo” fue elegido rey, como continuador de la monarquía gótica. Y en el lugar conocido desde entonces como “Campo de la Jura” o Repelao tuvo lugar este acto en el año 717.


El Islam se encontraba en plena expansión frente al declive y retroceso de la cristiandad europea. Uno de sus caudillos llamado Muza llegó con su expedición hasta Asturias, fundando algunos lugares estratégicos donde dejó guarniciones como lo fue el caso de Gijón bajo el mando del Munuza, como gobernador o Walí. Enterado este de la sublevación de los cristianos capitaneados por Pelayo, pide ayuda al emirato de Córdoba, enviando el emir a su lugar teniente, Alkama con un numeroso ejército, con el fin de someter a los sublevados. Llegó acompañado de D. Opas a la sazón prelado de Sevilla, para que mediara con Pelayo de quien parece ser era pariente.


Pelayo al tener noticias de la llegada del ejército de Alkama distribuyó sus tropas por las alturas y lugares estratégicos guarneciéndose en el monte Auseva donde se ubicaba la virgen que hoy conocemos como Covadonga. Antes de esta empresa militar D. Opas se entrevista con Pelayo para tratar de convencerle y hacerle desistir de la lucha a cambio de grandes promesas. Pero el caudillo de los astures se niega tajantemente. Y D. Opas traicionando sus principios cristianos se alía con los musulmanes y les ordena marchar hacia la santa cueva a luchar, era un 28 de mayo, próximamente se cumplirán 1301 años de la gesta del primer monarca del reino de Asturias.



Según cuenta la tradición antes de la batalla se le apareció en el cielo a Pelayo, una cruz roja lo cual interpretó como una señal victoriosa. Impactado por esa visión, realizó en madera de roble una replica y enarbolándola durante la batalla, se convirtió en símbolo sagrado de la lucha contra los moros. También cuentan que esa misma cruz fue recogida por su hijo Favila quien la guardo como un auténtico tesoro en la iglesia dedicada a esta misión, que ordeno erigir para conmemorar la Batalla ganada en Covadonga y que conocemos como la iglesia de la Santa Cruz en Cangas de Onís. Como es sabido se habla de milagro al desgarrarse la rocas, de parte del monte, aplastando al potente ejército del emir cordobés. Al recibir esta noticia el gobernador de Gijón Munuza abandonó la ciudad con sus hombres, siendo perseguido por los astures comandados por Pelayo dándoles alcance, cerca de Oviedo, y dando muerte al gobernador sarraceno.


D. Pelayo, tras estas heroicas batallas, comienza la organización de su reino libre ya de enemigos, consiguiendo que los cristianos de otras regiones se unieran a sus filas. Fortalecido su poder y su ejército logra tomar León. En un intento desesperado Abderrahaman con seis mil hombres, se dirige a León pero la estrategia militar del rey Pelayo dio una vez más la victoria al reino astur.


D. Pelayo no pudo disfrutar de mucha paz por las diferentes incursiones de los moros que le obligaban a estar siempre en situación defensiva. Murió por una enfermedad en su corte de Cangas de Onís en el año 737. Fue enterrado en la Iglesia de Santa Eulalia de Abamia (Corao) donde posteriormente fue enterrada a su fallecimiento su esposa, la reina Gaudiosa. Durante el reinado de Alfonso X el sabio los restos reales de los esposos fueron trasladados a la Cueva Santa de Covadonga, donde aún podemos ver su sepulcro al lado del Altar Mayor.


Así se fundó el germen del reino de España y se iniciaron muchos años de Reconquista en nuestro país, finalizada por los Reyes Católicos en 1492 con la toma del reino nazarí de Granada, último bastión del poder musulmán en la Península Ibérica, y la rendición del rey Boabdil.





Imágenes de - edad de niebla -




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