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  • Foto del escritorEstrella Collado

¿Quién le pone el cascabel al gato?



Este dicho que hemos oído siempre fue popularizado por el fabulista Samaniego. Sin embargo el cuento original se remonta algunos siglos atrás, lo recoge Covarrubias, y lo escribe en verso el gran Lope de Vega.


Ahora que están muy de actualidad los cuentos con valores en la educación infantil, nos damos cuenta que desde antiguo las fábulas con moraleja han enseñado principios humanos a través de narraciones fáciles. Algunas de ellas han calado tan hondo en la sociedad que incluso alguna de sus frases se han hecho tan famosas que se han ganado a pulso un lugar en el campo de las frases célebres o en el refranero popular a lo largo de la historia, tal como es el caso que nos ocupa.


Cita Covarrubias en su obra Tesoro de la lengua castellana, de 1611 esta frase muy similar a la que conocemos hoy: ¿Quién echará el cascabel al gato?:

“Se juntaron los ratones para tomar una decisión sobre que remedio tendrían contra el daño que les causaba el gato. El ratón que presumía de sabio tuvo una idea: No hay mejor remedio que echar un cascabel al gato y así echaremos de ver cuando viniere, por su sonido. Pareció a todos muy bien, pero llegado a quien iría a echársele, no hubo nadie que se atreviese; y así el consejo quedó por impertinente y bachillería necia”.


En la obra “La esclava de su galán” en el acto 1, escena novena, pone en verso Lope de Vega la fábula a la que alude Covarrubias:


Juntáronse los ratones

para librarse del gato,

y, después de un largo rato

de disputas y opiniones,

dijeron que acertarían

en ponerle un cascabel,

que, andando el gato con él,

librarse mejor podían.

Salió un ratón Barbicano,

Colilargo, Hociquirromo,

Y, encrespando el grueso lomo,

dijo al senado romano,

después de hablar culto un rato:

¿Quién de todos ha de ser

el que se atreva a poner

este cascabel al gato?


Y nos cuenta Samaniego, escritor destacado de la segunda mitad del siglo XVIII, en su fábula “El Congreso de los Ratones” que se reunieron los roedores en Ratópolis para tratar un grave problema que tenían con el gato Miauregato. Propuso el elocuente Roequeso echarle un cascabel, y de esa suerte al ruido, escaparían de la muerte. El proyecto fue aprobado por unanimidad pero ante la pregunta ¿Quién lo va a ejecutar? ¡ay!...ninguno podía. Todos se disculpaban para evitar verse en el lance de colocarle cascabel al temido gato.


Desde entonces la frase no ha dejado de ser utilizada en diferentes campos, ha sido protagonista de canciones, citada en poemas y conferencias y por supuesto en la paremia popular.


Por tanto la moraleja nos viene a sentenciar que es mucho más fácil tener ideas que llevarlas a la práctica.









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