• Estrella Collado

Sodoma y Gomorra



El libro del Génesis recoge uno de los más famosos relatos bíblicos donde se cuenta como por castigo de Dios fueron calcinadas dos ciudades del Valle de Sidim en el Mar Muerto, por la gravedad de los pecados cometidos por sus depravados y promiscuos habitantes. Entre la metáfora y la historia, este hecho ha provocado investigaciones y expediciones arqueológicas en busca de cualquier evidencia que constate su existencia.


¿Qué paso con Sodoma y Gomorra?


El Antiguo Testamento relata una catástrofe de la naturaleza que tuvo lugar en Palestina. Los estudiosos e historiadores no han podido saber que clase de desastre fue el ocurrido en estas ciudades que eran en realidad cinco, situadas en el valle de Sidim en el Mar Muerto. Desde entonces estos topónimos nos suenan a depravación y han dado origen al término “sodomía” (sexo entre hombres, penetración anal) utilizado antiguamente en el sentido más estricto de la “perversión” humana. No obstante la arqueología no ha logrado hallar evidencia alguna que acredite su existencia y posterior destrucción. Sin embargo los relatos en textos de la antigüedad son bastante explícitos al respecto:


“E hizo Yavéh llover sobre Sodoma y Gomorra azufre y fuego de Yavéh desde el cielo.

Destruyó esas ciudades y toda la hoya, y cuantos hombres y mujeres había en ella y hasta las plantas de la tierra… y vio que salía de la tierra una humareda como del horno”. (Génesis capítulo 19).


Cuenta la historia sagrada, tal vez en clave de metáfora, que a la entrada de Sodoma vivía Lot, sobrino de Abraham, con su familia. Dios enfadado con los sodomitas, desde hacía tiempo, por sus depravados modos de vida, envía a dos representantes -ángeles- a casa de Lot. Como estos comprueban que no hay hombres justos, Dios decide llevar a cabo el castigo, dando tiempo a Lot y a su familia para abandonar la ciudad, advertidos de que no mirasen hacia atrás. Pero la esposa de Lot no pudo reprimir su curiosidad y mirando hacia la ciudad y viendo la lluvia de fuego y de azufre que caía sobre ella, se quedó convertida en estatua de sal.


Ni los terremotos ni los volcanes producen lluvias de fuego y de azufre, no obstante algún suceso histórico de gran magnitud tuvo que producirse pues los textos paganos también hacen referencia. Estrabón habla de un terremoto o más bien tsunami, en el año veinte d.C, y relata lo siguiente:


“Con arreglo a las tradiciones de los nativos, parece ser verdad que antes hubo en este lugar trece ciudades habitadas; que de la ciudad de Sodoma se conservan todavía las obras de circunvalación, de sesenta estadios; que a consecuencia del terremoto, la tierra fue inundada de azufre caliente y agua sulfurosa procedente del mar; que el fuego se extendió por las rocas y las ciudades se hundieron en parte y fueron abandonadas por los que todavía no habían huido”.


Así mismo Ptolomeo, entre los griegos, era conocedor de la historia de Sodoma y citaba el nombre de “Sodomorum lacus” y lo situaba en el Mar Muerto. Escritores romanos como Tácito, en sus historias, hablan de la destrucción de estas ciudades por el rayo que las incendió. Ciudades consumidas por el “fuego del cielo”. Incluso el Corán tiene conocimiento de esta catástrofe.


¿Cuanto hay de cierto y cuanto de mito? Tendremos que esperar a la aparición de evidencias arqueológicas que ayuden a reconstruir la verdad de la historia.


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