• Belén Matanza

El truco para controlar la Hipertensión



Hoy toca seguir hablando de la HTA (hipertensión arterial). El quid de la cuestión es como controlarla pues las complicaciones de esta enfermedad crónica son graves y puede llegar a ocasionar la muerte, por este motivo, si tenemos HTA debemos vigilarla.


Entre las complicaciones de la HTA podemos señalar el infarto de miocardio, la insuficiencia renal, y a nivel cerebral puede producir rotura de las arterias cerebrales, provocando hemorragias y dañando las células nerviosas así como trombos. Además puede afectar a la visión, pues también existe el riesgo de hipertensión arterial ocular, que es más frecuente de lo que creemos, con la posibilidad de provocar rotura de los vasos oculares. Dada la gravedad de las lesiones que puede ocasionar, debemos tomar medidas de control en caso de padecerla.


Como la mayoría de las veces, dicho control pasa necesariamente por la dieta y el ejercicio, y si con estas medidas no somos capaces de reducir las cifras tensionales de nuestro cuerpo, no tendremos más remedio que recurrir al uso de la medicación.


Es bien cierta la afirmación de que "somos lo que comemos" y lo primero que tenemos que hacer para no desarrollar la hipertensión es comer con poca sal. No sé si se continua haciendo, pero hace unos años, cuando trabajaba en pediatría se recomendaba a las mamás que no diesen sal a los niños ya que al final se trata de un mero condimento que nuestro cuerpo no precisa, pues hay alimentos que tienen sal de forma natural y que produce muchos efectos negativos, y si la incorporamos a la dieta es más por una cuestión de educación culinaria que por verdadera necesidad, y actualmente con las variadas formas que tenemos de cocinar y los condimentos que hay en el mercado, podemos dar sabor a nuestros platos sin tener que recurrir a este peligroso ingrediente. Recordad: sal no por favor. Y no digo nada de las personas a las que les gusta "alegrar" sus platos, que lo primero que hacen en cuanto se sientan a la mesa es pedir que les traigan un salero para sazonar sus alimentos. Cuánta más sal echemos en la comida más riesgo de desarrollar HTA, así que no lo olvidéis, sal cuanta menos mejor, que nos ayudará a no retener líquidos. En cambio, sí que se recomienda consumir alimentos ricos en potasio, como las verduras de hoja verde, hortalizas como la patata, el brócoli, legumbres, plátano, soja, pasas, ciruelas, dátiles, frutos secos e incluso las algas. No sé si alguno habéis experimentado, ya, con este nuevo ingrediente estrella de los chefs más prestigiosos, que os recomiendo vayáis incorporando en vuestra dieta, pues además de ser deliciosas son muy beneficiosas para nuestra salud. Se aconseja también, evitar el colesterol y los ácidos grasos, recomendándose consumir aceites vegetales y pescados ricos en omega 3 como el salmón, las sardinas, el bacalao e incluso el atún enlatado. Y por supuesto, la recomendación ¨fetiche¨ para casi todas las patologías, sería no consumir alcohol y dejar de fumar.


No habría que olvidar nunca el ejercicio físico, el sedentarismo es muy perjudicial para nuestro organismo, siendo suficiente la actividad aeróbica para mantener a raya la HTA, siendo beneficioso andar en bicicleta, nadar o simplemente caminar a buen ritmo. Si no se práctica ejercicio de forma habitual, hay que tomarlo con calma, pudiendo comenzar con paseos de 20 minutos para ir incrementando progresivamente la intensidad y el ritmo hasta llegar a poder realizar sesiones de 45-50 minutos tres o cuatro veces a la semana. Como podéis comprobar la dieta y el ejercicio son herramientas no farmacológicas de primer orden para mantener a raya la hipertensión. Y nos ayudan, además, a mantener la línea dado que el control de peso constituye el otro escollo que debemos combatir en la lucha contra la HTA y el riesgo cardiovascular.


Siempre os lo digo, seguid una adecuada higiene de vida en vuestra rutina diaria con una dieta sana y ejercicio que os ayudarán a combatir muchas enfermedades que son fruto del sedentarismo instalado en nuestras vidas y además nos hará sentirnos mejor. Para ello no hace falta que gastemos dinero en dietas milagro ni en cremas milagrosas, siendo suficiente con aprender a comer de forma adecuada y con practicar ejercicio y si puede ser todos los días mucho mejor.



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