• Merche Toraño

Yo no creo en esas cosas



Estoy segura que en algún momento de nuestra vida hemos dicho eso de “yo no creo en esas cosas” al referirnos al horóscopo. Sin embargo, y como si tal cosa, se nos va la vista a la página destinada a esa sección cuando tenemos una revista o un diario en nuestras manos. Leemos con disimulado interés lo que nos dice nuestro signo del zodiaco sobre el transcurrir del día la semana o el mes. Casi siempre son cosas buenas y si se nos advierte de algo que nos pueda producir desasosiego, acostumbran a mitigarlo con algún consejo que, si lo cumplimos, nos evitará el mal trago presagiado y ya podemos comenzar el día con una cierta tranquilidad, transmitida por ese oráculo inspirado en lo celeste.


Para no ser menos que nadie, también tengo esa inocente costumbre, y el dos de este mes de julio, día de mi cumpleaños, al encender, como cada día, mi ordenador una felicitación me sorprendía con un listado de presagios sobre lo que, según mi signo de zodíaco me iba a ocurrir, durante todo el año 2022.


Comenzaba la notificación informándome, cosa que ya conocía, de que el signo de cáncer comienza el 22 de junio y finaliza el 22 de julio y que las personas nacidas en cualquiera de los días comprendidos entre esas fechas somos signos de agua, aunque a mí me aterrorice no hacer pie en el mar. Y continuaba describiendo mi personalidad, o la de todos los de mi signo cangrejil, como seres sensibles, emocionales, intuitivos, inteligentes, seguros de sí mismos unos, inseguros otros, imaginativos, empáticos, amantes de la tranquilidad contemplativa… que no hemos perdido contacto con nuestro niño interior, que si somos fieles en el amor, imaginativos, talentosos para las artes y las letras, bla bla bla. Como veréis solo me he quedado con lo bueno ¡Ah! y que vivimos bajo el dominio de la luna, o sea, que somos lunáticos. Si os digo la verdad, esto último no sé si es bueno o malo. Y que tenemos mucha compatibilidad con Virgo y con Tauro. En adelante cuando conozca a alguien le preguntaré su signo por aquello de ir sobre seguro.


Como este astrólogo de turno me cayó bien y, queriendo hacer nada de todas esas cualidades cuya lectura acababa de enardecer tanto mi ego, aunque ya estamos en julio, en el capítulo de las predicciones dirigidas a mi signo comencé por enero para continuar leyendo las de los meses siguientes que, en síntesis, me anunciaban muy poca fortuna hasta julio. "El amor para cáncer no iba a resultar emocionante" . No consideré esto grave para alguien que cumple décadas de casada pero, para echar más leña al fuego, se me anunciaba un divorcio ¡Que no señor horóscopo que no! Que después de tantos años una ya aguanta. Ese periodo de tiempo iba a ser para mi un sin parar de situaciones accidentadas que nunca se dieron. Los augurios con respecto al trabajo, nefastos. Pero aquí sí debo de reconocer que triunfó la lógica porque cuando una ya tiene edad de jubilación... Y así hasta llegar a julio. Pues sigo diciendo que no, señor horóscopo que eso sería otro cangrejo.


Y Llega mi cumple ¿qué ocurre a partir de ahí? ¿Qué va a pasar en los meses que faltan para concluir el ciclo de los 365 días? Pues, a juzgar por las buenas predicciones me da la impresión de que la influencia planetaria se endereza a mi favor. Las cosas mejorarán, el amor vuelve a mi vida ¡yupi!, ascensos en mi trabajo y aumentos de sueldo . Así que creo que lo recomendable sería que empezara a buscar empleo y, de paso, tener la suerte de encontrarlo para que estas predicciones se puedan cumplir, que ¡Madre del amor hermoso lo que me iba a molar!


Pero ahora que lo pienso… Si tenemos en cuenta que las previsiones del futuro, según la colocación de los astros, se corresponde a un grupo de estrellas o constelaciones que se encuentran en una zona denominada zodíaco que parece coincidir con la línea que recorre el sol durante un año cuando se ve desde la tierra, y que una persona pertenece a un signo u otro según la constelación en la que se encuentra el sol el día de su nacimiento, y en vista de que el planeta tierra tiene cuatro movimientos: rotación (24 horas), causante del día y la noche, el de traslación, que causa las estaciones y que dura 365 días el de Nutación que se debe a la influencia de la luna y el de precesión que es muy parecido al giro de una peonza , que tarda en completarse algunos miles de años y debido al cual la posición de las estrellas ha variado durante los últimos dos mil, cosa que las ha llevado a cambiar de constelación por lo que, según algunos estudios, ya no hay doce constelaciones zodiacales sino trece, y ya que las predicciones no tienen en cuenta esto, no podría ni debería creer en esos vaticinios. Pero, por otra parte, lo que mi horóscopo me anuncia hasta el comienzo de 2023 me hace sucumbir en una feliz sensación de esperanza.


Es cierto que las predicciones de los meses anteriores no estuvieron acertadas, pero eso es pasado y "pelillos a la mar". ¿Y lo futuro? ¿Y si las de los meses próximos no son erróneas? ¿Y si de verdad me ocurren esas cosas buenas? Esto del horóscopo está muy asentado en la sociedad y creer en la pseudociencia es cuestión de fe


¡Ah!, pero no os equivoquéis. Que quede claro. Yo no creo en esas cosas ¡solo faltaría!






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