• Edad de Niebla

Yo sobreviví al horror

Historia real



Juana Alvarado Pérez, bibliotecaria indígena nos cuenta una página dolorosa de su vida


Guatemala vivió una terrible Guerra Civil de 1960 a 1996, con masacres a poblaciones indígena que se veían obligadas a huir y se organizaron en comunidades desarraigadas por la contienda. En 1990 las C.P.R (Comunidades de Población en Resistencia) salen a luz pública y en 1996 se firma la paz entre la guerrilla y el ejército


Mi abuelo salió de su aldea, Las Majadas, a buscar una finca para cortar el café con mi papá, que contaba entonces con siete años de edad. Sufrieron mucho por la dureza del trabajo y los escasos medios de vida, por ello, pensó mi abuelo en buscarse la vida en la montaña de Santa Clara. Allí en la municipalidad de Chajul, Quiché, la tierra es baldía. Para llegar tuvieron que caminar dos días por la montaña, convirtiéndose en un viaje agotador. Por otra parte mi mamá se quedó huérfana a la edad de tres años y la casaron a los quince. Sufrió mucho con su primer marido. Después se casó con mi padre y vivieron tranquilos en Santa Clara, sólo había diez casitas, antes de la represión. En esta aldea nací yo.


Pronto se acabó la tranquilidad, primero llegó el ejército y los habitantes se asustaron. Comenzaron a llegar más gentes huyendo hacia las montañas. Tuvieron que disponerse para salvar sus vidas y poder sobrevivir. Organizaban la producción en grupos de 30 personas encargados de sembrar milpa, malanga, frijoles y otros productos básicos. Todo se hacía colectivamente. Se formaron comités de vigilancia y se encargaron de buscar personas con conocimientos para enseñar a leer y a escribir y así se fueron creando escuelitas para los más pequeños. Escribían sobre una tabla con un carbón y siempre estaban preparados para huir cuando llegaban los soldados o los helicópteros. Los promotores de salud se encargaban de curar a la gente enferma con remedios naturales y así salvaron muchas vidas.

Las personas siempre estábamos preparadas para escapar del horror cuando avisaban los vigilantes. Lo abandonábamos todo, dispuestos a caminar en silencio para no ser descubiertos. En muchas ocasiones, el ejército emboscado capturaba y mataba a mujeres, niños o ancianos, indiscriminadamente. La población infantil de mi pueblo moría de hambre o de sarampión y los enterrábamos en la montaña para que no fuesen descubiertos por el ejército cuando llegaba a los asentamientos en plan destructivo… quemando las casitas, cortando la milpa y arrasando absolutamente todo. Las bombas caían a menudo en la montaña, que fue la mejor aliada de mi gente ya que con frecuencia las nubes bajas lo cubrían todo, evitando que la fuerza aérea bombardeara a la población civil. A pesar de la vigilancia, muchas personas eran detenidas y llevadas al destacamento militar correspondiente donde eran torturadas, y con frecuencia desparecidas. Son muy numerosas las viudas y los huérfanos, y no hay familia que no tenga alguna víctima.


Yo era niña y viví la represión en la montaña, Sierra de Chamá. Mi familia y yo sufrimos hambre , nos veíamos abocados a huir constantemente del ejército. que al final terminó por apresarnos y encerrarnos junto con otras muchas personas en el destacamento militar de Nebaj, y después de unos meses me enviaron a una aldea modelo (un campo de concentración) del que con mi hermana mayor huimos a la montaña en la que estuvimos perdidas durante cuatro o cinco días hasta que logramos encontrar a nuestra mamá.


Cuando las comunidades CPR salieron a la luz pública yo no conocía el dinero , no hablaba español, solo quiche, no sabía leer ni escribir ya que la represión no permitía acudir a escuelas improvisadas. Cuando se firmó la paz, fui junto a mi familia desplazada a la Costa del Sur, y mi papá había sido capturado y desaparecido para siempre, además, se me habían muerto cuatro hermanos de hambre y enfermedades infantiles. Siempre fui una lideresa nata y con ese tesón aprendí a leer y escribir e hice mis estudios primarios. Más tarde entré como colaboradora en la ONG como limpiadora de una biblioteca comunitaria construida en mi comunidad, El Triunfo. Aprendo pronto y desde 2012 cuando se retira la compañera que dirigía esa biblioteca, yo me encargo de ella. Mi biblioteca es alegre y siempre estoy rodeada de niños que leen, colorean, practican juegos de mesa y diferentes actividades que organizo. Los adoro y ellos hacen que me sienta muy querida.


En los acuerdos de paz el gobierno se comprometió a dar algunas tierras a mi gente. Pacto que jamás cumplió. Sólo algunas instituciones han apoyado para comprar algunas fincas, pero estas tierras que se han podido conseguir no son buenas, algunas por un alto riesgo de inundaciones, otras por sequías o por fuertes vientos. Mi familia y yo nos fuimos a una finca de la costa Sur llamada el Triunfo - Champerico que está en una zona muy seca donde sólo se cultiva una cosecha de maíz al año.


Cultura indígena es una ONG que desde una pequeña localidad asturiana en Barro-Llanes (España) ha llegado a Guatemala donde realizan una importante labor humanitaria con diversos proyectos educativos y culturales. Bajo la dirección del profesor Antonio Díaz.

Llegan a mi comunidad en el año 2000 y desde el 2009 colaboro con ellos. Gracias a esta iniciativa estoy al frente, junto con otra compañera, de la biblioteca de Cipaguate en el Triunfo. Antes de esa fecha mi vida y la de mis gentes fue de mucho sufrimiento pero como dice el lema de nuestra C.P.R " Resistir para vivir, resistir para avanzar". Y hemos podido hacerlo gracias a ustedes. Siempre estaremos agradecidos al presidente de la Institución y a la secretaría que están empleando su tiempo para sacar los proyectos adelante y a todos ustedes que desde España nos han ayudado y nos ayudan tanto. Estuve en ese país, en Madrid, Asturias y Zaragoza, invitada por Cultura Indígena, y quiero dejar una vez más mi agradecimiento por lo bien que me han tratado, por tantas muestras de cariño, por dar a conocer a nuestra gente en su país, por su trabajo y por su ayuda a nuestro pueblo.


Ojalá algún día puedan visitar mi comunidad, allí tienen su casa y el cariño de los míos. Yo los llevaré siempre en mi corazón


Grcias a todos /Maltiox Chechalak Konojel






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