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Calleja y los cuentos




Quien no ha oido, y/o dicho en alguna ocasión: !Tienes más cuento que Calleja!... E incluso, también, hasta hemos leído alguno de sus cuentos. Pero, ¿sabemos realmente quien fue este famoso personaje?


Saturnino Calleja y Fernández nació en Burgos en 1855, aunque la familia se instaló en la capital de España donde su padre regentaba su negocio de librería y de encuadernación. De ahí le vino su vocación y su amor por los libros. Y con apenas 20 años se hace cargo del establecimiento familiar y funda la Editorial Calleja, destinada prioritariamente a la publicación de libros de carácter pedagógico y de entretenimiento, dirigidos sobre todo al público infantil. Calleja, especialmente afamado por la ingente cantidad de cuentos publicados, fue además pedagogo, escritor y traductor. Llegó a gozar de gran popularidad en España y en algunos países de habla hispana del otro lado del océano.


Más allá de la frase “tener más cuento que Calleja”, en alusión a aquellas personas cuya fantasía les lleva a adulterar la realidad de forma intencionada, Calleja pasó a la historia por ser un renovador de la pedagogía y de la edición infantil. Transformó, así mismo, los textos escolares y los libros pedagógicos para profesores, teniendo siempre como consigna: "Hay que enseñar divirtiendo". Así innovó contenidos, materiales y métodos didácticos. Fue pionero en valorar la ilustración como elemento fundamental en el libro, al considerarla una importante herramienta de comunicación y aprendizaje. Revolucionó el negocio editorial con la realización de grandes tiradas, que aunque no le producían pingües márgenes de beneficios, si consigue que lleguen a un mayor número de personas, con menores recursos, a precios muy asequibles. En el año 1899 había llegado a publicar casi tres millones y medio de volúmenes de 875 títulos, y desde entonces no dejará de crecer. Entre sus publicaciones destacan varias ediciones del Quijote y la primera edición completa de Platero y yo.


Los cuentos editados por Saturnino tenían como rasgo distintivo la ironía, y el tono instructivo y moralizante que otorgaba a los elementos folclóricos que recopilaba. La mayor parte de sus publicaciones eran adaptaciones de otros cuentos de carácter popular, de fabulistas o cuentistas como Esopo o Perrault, y de otros autores extranjeros como Defoe que el propio Calleja traducía. La frase final de todos sus cuentos: “Y fueron felices y comieron perdices…” fue un invento suyo que alcanzó gran fama quedando para siempre en la memoria popular. Saturnino murió en Madrid un 7 de julio del año 1915. La editorial continúo hasta 1958 en que cerró definitivamente sus puertas.


La Biblioteca Nacional en el año 2015, con motivo del centenario de su fallecimiento, homenajeo su figura, su trayectoria y su gran labor profesional en el mundo de la edición.




lmagen de la BNE (Biblioteca Nacional de España)



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