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Las agresiones al personal sanitario




Imagen de - edad de niebla -


La semana pasada los medios de comunicación nos conmocionaban contándonos la noticia de la médico que estaba amenazada de muerte por los familiares de un paciente, pero seguro que lo que la inmensa mayoría de la población desconoce es que los profesionales sanitarios constituyen el sector laboral que más agresiones sufre, por delante de sectores como los cuerpos y fuerzas de seguridad del estado, y lo que tenemos que plantearnos es cómo es posible que una profesión como la de las enfermeras, que han convertido el cuidado en un paradigma y que consagran su pericia profesional en cubrir las necesidades y hacer lo más confortable posible la vida de sus pacientes, resulten ser las profesionales más agredidas, y digo las con toda la intención, pues a nadie se le escapa que la enfermería es una profesión representada mayoritariamente por mujeres.


Existen investigaciones científicas que atribuyen la causa de esas agresiones a la feminización de esta profesión, y que consideran estas agresiones como una manifestación más de la violencia de género y que para comprender la violencia contra el personal sanitario es imprescindible introducirse en las estructuras que hacen posibles las relaciones sociales y cómo las enfermeras al ser las depositarias del deber de cuidado reservado desde tiempos inmemoriales a las mujeres en el ámbito doméstico se han convertido en las víctimas propicias para esas explosiones violentas, de modo que la violencia que tradicionalmente había quedado constreñida en el interior de las casas, está empezando a invadir el ruedo público penetrando en la comunidad y lo están haciendo, precisamente, en los dos sectores laborales en los que la mujer está más representada que son el ámbito docente y el sanitario, lo que ha motivado que la propia Ley Orgánica 1/2015 aumentase la protección penal de estos dos grupos profesionales ante la alarma social, provocada por el incremento de las agresiones sufridas en estos dos sectores laborales, y lo ha hecho considerando al personal docente y sanitario como autoridad. Pero lo cierto es que, a pesar de ello, las agresiones sufridas por el personal sanitario no han dejado de aumentar y no han disminuido ni siquiera durante el periodo de la pandemia, ya que en contra de lo que en un primer momento pudiera pensarse, los agresores no son casi nunca los propios pacientes sino sus familiares y otras personas relacionados con ellos, por lo que se creyó que ante las medidas introducidas limitando el acceso a los centros sanitarios y prohibiendo las visitas, las agresiones iban a reducirse, pero la realidad muestra que su escalada ha continuado in crescendo incluso durante el confinamiento.


En cuanto a las causas aducidas para estas agresiones son de lo más peregrinas, barajándose justificaciones como retrasos en la atención, negarse a otorgar la baja médica o practicar las pruebas pretendidas, no aceptación del diagnóstico, pero todas estas explicaciones se han centrado única y exclusivamente en cada uno de los hechos concretos y aislados unos de otros, cuando lo realmente importante es encontrar la causa real y última de estos brotes violentos contra nuestros sanitarios.


Por lo que se refiere al tipo de ataques sufridos por el personal sanitario, los verbales, tipo insultos y amenazas encabezan el ranking, pero la violencia se manifiesta en todas sus formas, y las profesionales se enfrentan a agresiones físicas que incluyen lesiones provocadas por golpes, tirones de pelo, empujones, zarandeos, agresiones psicológicas, acoso, e incluso violencia de tipo sexual pues no podemos olvidar cómo las enfermeras se sumaron también al movimiento iniciado por las actrices norteamericanas contra la violencia sexual. Y cada vez son más los estudiosos que encuentran dicha causa en el modelo patriarcal que durante siglos ha imperado en las relaciones domésticas desde donde está dando el salto a la comunidad, pues hasta ahora no se ha profundizado suficientemente en el fondo y forma, como los problemas que se producen en el seno de la familia, entre los que la violencia de género ocupa un lugar preferencial, y cómo estos problemas no pueden comenzar y acabar en los límites del hogar, de modo que cuando invaden la esfera social estos brotes violentos se manifiesten de la misma forma que en el seno de la familia.

Ilustración cedida por evarami.studio al blog -edad de niebla-

Entiendo que el problema de la violencia de género es cultural y la solución pasa necesariamente por la educación y la familia y solo actuando sobre las causas y no solo sobre los efectos, podremos erradicar la violencia que caracteriza la sociedad en la que vivimos, y con la que nuestras profesionales sanitarias tienen que lidiar todos los días. Por su bien y por el de nuestra sociedad, espero que en un futuro no muy lejano consigamos erradicar todas las formas de violencia que asolan nuestra sociedad.



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